La pasarela aérea nace del concepto de ciudad peatonal, pensada para el disfrute de la naturaleza. Basta con analizar el itinerario entre el Peine del Viento y Sagües. Siempre ha sido una aspiración de los donostiarras dar continuidad al paseo hasta la punta de Mompás. Y hoy es el día en el que disponemos de un proyecto ecológico e innovador que reinventa el espacio y puede permitir a la ciudadanía disfrutar con todos los sentidos del paisaje y de los valores medioambientales.
La pasarela minimalista es innovadora, tanto desde el punto de vista de su arquitectura como del proceso constructivo. Es ecológica porque respeta la ladera baja de Ulía y los acantilados rocosos, se integra en el paisaje por su diseño y ligereza y además conserva la vegetación protegida por diferentes normativas, especialmente la planta Armeria Euscadiensis y el brezo atlántico. Por cierto, de la planta protegida Armeria, que aparece en hábitats muy restringidos, contamos en Euskadi con 350.000 unidades, según un estudio encargado por BBK. Se pueden apreciar en el Paseo Nuevo.
La conjunción de esfuerzos entre los autores del proyecto, el Ministerio de Medio Ambiente y el gobierno donostiarra debe permitir incorporar este mirador curvilíneo como un nuevo hito a San Sebastián de alcance internacional. En el siglo XXI es impensable lo que planteó el PNV: levantar un muro de costa para formalizar un paseo marítimo como se hiciera, en su día, con el Paseo Nuevo. Su impacto visual y la invasión de los acantilados rocosos, así como la destrucción de la vegetación en la ladera baja, lo convierte en inaceptable y, contrario a la normativa. Nuestra apuesta consiste en relacionar arquitectura y naturaleza. Por eso surgió la idea de una pasarela incrustada en el paisaje, separada de la ladera para no verse afectada por los desprendimientos del monte y a una cota que se va elevando suavemente para huir de los temporales. Se apoya en una estructura de tijeras de acero cortén que no modifica la configuración del terreno, evitando los destrozos del amplio camino que se construyó en los años 40 para la explotación de las canteras.
El Ministerio de Medio Ambiente, que financia los 12 millones de euros de la actuación, ha realizado un riguroso estudio de evaluación de impacto ambiental que permitirá, a lo largo del proceso de información pública y debate ciudadano, concluir con una declaración de impacto que garantice una pasarela respetuosa con el Plan Territorial Sectorial de Protección del Litoral del País Vasco y con los hábitats Natura 2000, protegidos por la UE.
La ministra, Cristina Narbona y esta Alcaldía, como promotores de la iniciativa, somos garantes del carácter sostenible de la intervención, así como de la adopción de cuantas medidas preventivas, correctoras y compensatorias resulten necesarias para evitar perjuicios y reducir impactos negativos si los hubiere. Pasear levitando sobre el acantilado de la mar para contemplar la bahía de la Zurriola, Urgull, el Kursaal, la costa vasca, unas puestas de sol excepcionales, la observación cercana de las dos plantas protegidas será posible para toda la ciudadanía, incluidas las personas de edad avanzada o con problemas de movilidad. Disfrutar sin riesgos de un espacio público natural es un nuevo atractivo de calidad excepcional. Donosti necesita incorporar esta instalación como lo han hecho en otros lugares maravillosos del mundo. Esta pasarela de escala humana, concebida como una obra de interés general, es conciliable con el PTS del Gobierno Vasco. Y en la exposición se trata de mostrar, pero también de convencer a la ciudadanía, que este proyecto resulta, además de posible, deseado.