MADRID. El PSOE tendrá que arreglárselas solo para dar cabida a los nacionalistas en los órganos de gobierno del Parlamento. El aún portavoz del Partido Popular en la Cámara baja, Eduardo Zaplana, trasladó ayer a José Blanco su intención de ocupar en la Mesa del Congreso todos los puestos que, por número de diputados, le sean posibles.
Los populares contarán así con cuatro puestos -dos vicepresidencias y dos secretarías- frente a cinco que corresponden a los socialistas. Cinco, eso sí, que quedarán en tres si CiU y PNV acceden a apoyar a José Bono como presidente. Zaplana, en su última comisión de servicios para su formación, alegó que es el partido gubernamental el que debe hacer esfuerzos para formar mayorías y quien de verdad tiene la obligación de entenderse con todos los grupos de la Cámara.
Pluralidad
José Blanco pretendía, si bien es cierto que con poco entusiasmo, que los populares accedieran a renunciar a una secretaría en pro de la pluralidad en la Cámara. Pero no va a ser así, ya el principal partido de la oposición no ve qué sacaría con ello, así que se ha negado a ello.
El dirigente popular, que a partir del próximo lunes se convertirá en diputado raso, no negó que la postura del Partido Socialista pueda parecer «razonable».
Según el número dos de los socialistas, siempre fue una tradición que los dos partidos mayoritarios pusieran a disposición del tercer y cuarto grupo de la Cámara dos de sus sillones en la mesa. Sin embargo, Zaplana justificó que al Partido Popular le corresponde ahora ejercer como oposición y no desea prescindir de «ninguna de las posibilidades» que el resultado electoral le permite. En realidad, la tradición de la que habló José Blanco tampoco se dio hace cuatro años.
El secretario de Organización del PSOE comparó precisamente la situación actual con la de la pasada legislatura e interpretó que la negativa del Partido Popular a ceder sus puestos indica que desea dificultar el entendimiento. En todo caso, el socialista admitió que el tono de su conversación con Eduardo Zaplana fue cordial y emplazó a su sustituto a seguir negociando la semana que viene.
Nuevo encuentro
La reunión de ayer no dejó de tener cierto sabor a mero trámite por parte de ambos partidos. De hecho, cabe destacar que ni se discutió cuál será la postura de los populares respecto a la candidatura de José Bono, ni Blanco ofreció contrapartida alguna a cambio de la renuncia que pedía.
Este próximo lunes los populares deberán elegir a sus nuevos representantes en la dirección de su grupo parlamentario y será entonces cuando el número dos de los socialistas, José Blanco, se esmere. COLPISA