IRUN. DV. Pese a los importantes asuntos que se trataban en la sesión plenaria, dos de las tres horas de duración de la misma se invirtieron en el asunto del futuro skate park de la ciudad, a raíz de una moción presentada por PP, PNV y EB-B a petición de Txingudiko Skate Elkartea. José Manuel Cortizo, como representante de la asociación, intervino desde el público para reforzar las tésis de ese texto. El grupo de Gobierno, el PSE-EE, presentó una propuesta alternativa que se parecía a la originaria pero en la que, evidentemente, desaparecían todas las acusaciones de negligencia y dejación que se le achacaban en la primera.
Después de un tiempo de debate, el alcalde, José Antonio Santano solicitó un receso para tratar de alcanzar un acuerdo vistas las escasas diferencias de fondo, que no de forma, que existían entre ambas propuestas. Ni Manuel Millán (EB-B) ni Borja Sémper (PP) entendían necesario el receso porque insistían en que su propuesta era «la más completa», pero el criterio del alcalde prevaleció y el Pleno se acabó parando por un espacio de cincuenta minutos.
De la reunión de portavoces mantenida en ese tiempo salió un texto sin preámbulo y con tres compromisos. Uno, el de crear «una comisión de trabajo para consensuar las características del futuro Skatepark» y que formarían «Txingudiko Skate Elkartea, cada grupo municipal representado en el Ayuntamiento y los responsables municipales de Obras y Deportes», «dando continuidad a los trabajos desarrollados hasta el momento». Esta comisión «recabará asesoramiento de profesionales e industriales del sector cuando lo considere oportuno». El segundo compromiso es el de «consensuar antes del mes de julio» la «ubicación y criterios de superficie, diseño y presupuesto necesario». El último, fue el de que la adjudicación de las obras y la construcción de la instalación se realicen «de forma inmediata» al acuerdo «en el seno de la comisión».
Satisfechos pero menos
Todos los partidos y los propios patinadores quedaron aparentemente satisfechos con el resultado, pero hubo matices en las declaraciones de satisfacción de todos ellos.
Sémper empezó por dar la «enhorabuena a la asociación de skaters» y quedó «a su disposición» para tratar de conseguir «el mejor skate park posible». María Eugenia Iparragirre (EAJ-PNV) dijo alegrarse de que «la moción presentada haya servido para conformar la comisión de trabajo. Ha costado, pero hemos llegado a un acuerdo», subrayó. Peio Gaskon (ANV) siguió en esa línea para destacar que «nos alegramos del consenso, puesto que partíamos de una situación rara» y añadió, aviso para navegantes, que «el eje de este acuerdo ha sido la participación ciudadana, lo que debe ser ejemplo para resolver otros problemas de la ciudad». Millán también empezó por la enhorabuena a los patinadores pero enseguida recordó que la moción marca un compromiso para que se desarrolle de ahora en adelante en forma de «calendario, plazos, diseños...». Miguel Ángel Páez (PSE) refrendó «el valor del trabajo hecho» e insistió en que «el Gobierno municipal seguirá en esa línea». El alcalde cerró la sesión afirmando que «se han sentado las bases para dar continuidad a un trabajo» y subrayó que «el acuerdo es algo que distingue a este Ayuntamiento».
Dura resaca
Ya ayer, el portavoz de EB se tomó su tiempo para criticar la ineficacia del Gobierno por la «prepotencia del alcalde, que primero marginó el asunto y después descalifcó la petición hablando de que estaban manipulados, que había distintos sectores, que pedían imposibles, que había intereses particulares...» Para Juana de Bengoechea (PP) la acción de Gobierno «responde al despotismo ilustrado, bienintencionado, seguro, pero obsoleto desde hace 150 años. El alcalde debe dar el paso hacia la democracia participativa».