MADRID. Este domingo se adopta el horario de verano y de madrugada habrá que adelantar los relojes (a las 02.00 serán las 03.00), con lo que se acortará el día una hora, al tiempo que amanecerá y anochecerá más tarde.
El cambio de hora se aplica para aprovechar mejor la luz solar y consumir menos electricidad en iluminación, aunque algunos expertos dudan de su rentabilidad, y algunos médicos aseguran que durante cuatro o cinco días tanto niños como adultos padecerán un leve jet lag.
José García Sicilia, del hospital madrileño La Paz, destaca que a pesar de que el trastorno por el cambio de hora «no es excesivo» sí que se tardan unos días en adaptarse al nuevo horario porque «nos cuesta levantarnos y no tenemos hambre a la hora de comer».
Este pediatra afirma que los bebés apenas notan el cambio ya que todavía no son conscientes de los hábitos adquiridos, mientras que los niños en edad escolar acusan la pérdida de una hora de sueño los primeros días.
En esta línea, el psicólogo Valentín Martínez-Otero advierte de que determinadas actividades como la conducción pueden entrañar riesgos en los primeros días del cambio de hora debido a las alteraciones del sueño. No obstante, señala que este cambio, que conlleva más horas de luz, anima a las relaciones sociales y a disfrutar del aire libre, y que el trastorno ocasionado es en la mayoría de las personas irrelevante.
Desde 1974
El cambio de hora, de obligado cumplimiento en la UE, empezó a generalizarse a partir de 1974 cuando algunas naciones decidieron tras la primera crisis de petróleo adelantar una hora los relojes durante los meses de más luz -entre marzo y septiembre- para reducir el consumo de electricidad.
Actualmente las fechas del inicio del horario de verano (en el que se adelanta el reloj una hora) y de su finalización (cuando el reloj se retrasa una hora) están fijadas en el último domingo de marzo y octubre, respectivamente. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, el cambio de hora permitirá ahorrar en iluminación un 5%, equivalente a 300 millones de euros. EFE