san sebastián. DV. Lejos de un viaje de placer, al estilo de la teleserie Vacaciones en el mar, los 1.058 pasajeros del Sky Wonder pusieron fin ayer a una sobresaltada travesía por el mar Egeo que terminó antes de lo previsto, en la bahía de la ciudad turca de Kusadasi, donde el barco en que viajaban encalló el pasado martes, tras un fallo en las maniobras de atraque. Los viajeros, 23 de ellos guipuzcoanos y otros 62 vascos, regresaron anoche en tres aviones fletados por la compañía Pullmantur, propietaria del buque, que abonará a los afectados la totalidad del importe, entre 900 y 2.000 euros por cabeza.
La odisea comenzó la mañana del martes frente al litoral turco, aunque el mismo barco había acusado problemas recientemente. En Semana Santa, se vio obligado a modificar su singladura entre Atenas y Estambul sin informar a los pasajeros, lo que generó un fuerte malestar entre los turistas, que han creado un web (www.afectadospullmantur.info) y han anunciado que tomarán acciones legales contra la mayorista de viajes.
La primera escala
El martes, hacia las 11.34 horas hora local, el citado buque inició las maniobras de atraque en el puerto de Kusadasi. Esa debía ser la primera escala de un crucero de una semana que partió el lunes de Estambul hacia Atenas, con recaladas en los puertos de Kusadasi y Bodrum, ambos en Turquía, y Rodas y Patmos, en Grecia. Pero el viaje se complicó.
Según el comunicado de prensa remitido ayer por Pullmantur, las condiciones de viento (más de 45 nudos) dificultaron la tarea, a las que se unió un fallo en uno de los dos remolcadores. El Sky Wonder, de 47.000 toneladas, quedó varado a escasos 300 metros de la costa, con 1.058 pasajeros a bordo, sin que se produjera «riesgo alguno» para el pasaje, subrayó la compañía. «Al principio nos dijeron que el temporal no permitía trabajar a los remolcadores, pero más tarde explicaron que durante las maniobras se rompieron los motores» de las dos naves de arrastre, relató ayer a Efe uno de los viajeros, el periodista José Manuel Rodríguez.
Otros dos intentos frustrados para desencallar el buque prosiguieron el miércoles y ayer mismo por la mañana, pero a la vista de la imposibilidad de sacar el barco de la bahía, los responsables del crucero decidieron cancelar el viaje y evacuar al pasaje «para evitar mayores inconvenientes», dijo Pullmantur, que lamentó todas las molestias generadas.
El malestar de los pasajeros fue evidente, según las agencias de viaje que han establecido contacto con sus clientes afectados. Algunos se negaron incluso a descender a puerto sin contar con la información «precisa» de cómo iba a ser realizado el viaje de vuelta a España. Ayer al mediodía, y con «todas las garantías», el millar de pasajeros fue evacuado, bajo la supervisión del cónsul honorario de Esmirna, que estuvo pendiente del desenlace de un viaje que muchos turistas querrán olvidar.