SAN SEBASTIÁN. DV. Los grifos de los hogares de Gipuzkoa no se quedarán secos durante los próximos meses. A pesar de la preocupante escasez de agua que afecta a poblaciones no muy lejanas, donde ya se habla de restricciones, los guipuzcoanos pueden respirar tranquilos, ya que las últimas lluvias, persistentes como pocas, han acabado por llenar varios embalses del territorio. El pantano de San Antón, que abastece a Irun y Hondarribia, se sumó ayer a las presas del Añarbe, Barrendiola y Lareo, que desde el miércoles han tenido que aliviar agua, más si cabe con unas previsiones meteorológicas que se han cumplido a rajatabla y que anuncian que hasta mañana no se puede dejar el paraguas en casa. En total, más de una semana de continuos aguaceros que inscribirán este marzo entre los más lluviosos de las últimas décadas, precisamente justo después del febrero más seco.
Enrique Noain, presidente de Aguas del Añarbe, calcula que los vecinos de Donostialdea tienen el suministro garantizado durante cerca de un año gracias al agua acumulada. A las ocho de la mañana de ayer, la presa almacenaba 36.578.815 m3, un 98% de su capacidad total. El consumo medio anual suele ser de unos 31,5 millones, a los que habría que sumar el caudal ecológico, obligatorio, por el que se vierten 325 litros por segundo todos los días del año. La suma total ascendería a cerca de 42 millones de metros cúbicos, lo que grosso modo significa que existe un colchón para aguantar hasta la llegada de la primavera del próximo año.
A pesar de lo rácano que resultó febrero en lluvias, el embalse del Añarbe llegó a marzo en unas condiciones normales, que rebosaron tras los últimos aguaceros. El pantano comenzó a aliviar de forma natural, lo que significa que rebosa desde lo alto porque ha superado el 100% de su capacidad, la madrugada del miércoles. Según los datos de la estación foral de aforo de Ereñozu, la altura en regla del Urumea no aumentó en esos momentos. Ese mismo día, hacia las diez de la mañana, se decidió abrir el desagüe del fondo con un caudal de 24 m3/s «tras comprobar que el río estaba tranquilo. Aprovechamos esa coyuntura para hacer hueco para las siguientes lluvias». Según explica Noaian, este tipo de decisiones son consecuencia de las reuniones que han mantenido los últimos días los agentes implicados: Sos Deiak, Confederación Hidrográfica del Norte, la Agencia Vasca del Agua, la dirección foral de obras hidráulicas, bomberos forales y de San Sebastián, Aguas del Añarbe y las policías municipales de Donostia, Hernani y Astigarraga.
21 centímetros más
El desagüe por la tubería inferior supuso un aumento de 21 centímetros del Urumea, que no llegó a los 1,5 metros que indican la situación de prealarma. «De hecho, el punto más alto que ha alcanzado el río en este episodio de avenida fue el martes hacia las once de la mañana, cuando llegó a los 1,72 metros. Y entonces la presa no estaba soltando ni una gota», afirma Noain, saliendo así al paso de las 'leyendas urbanas' que achacan a los desembalses las mayores crecidas del Urumea.
La madrugada de ayer mantuvo en vilo a muchos técnicos del Añarbe, que tenían la orden de abortar la maniobras de alivio si el río alcanzaba una altura de 1,6 metros -la situación de alarma está establecida a 1,8-, «pero no hizo falta. Estuvo rondando el 1,3». Por la noche se decidió cerrar el desagüe de fondo, después de que se hubiera liberado una capacidad de un millón de m3 en la presa.
Las precipitaciones perennes y abundantes, sobre todo en la costa - en Arantzazu, Pello Zabala midió ayer sólo 12 l/m2 en 24 horas-, obligaron también al alivio del embalse de San Antón. La Mancomunidad del Txingudi informó que a las 9.30 horas de ayer, tras acumular el 98% de su capacidad, se comenzó a desembalsar un «caudal pequeño», de entre 500 y 600 litros por segundo. El objetivo de esta maniobra de alivio consistía en rebajar el agua almacenada hasta el 95% y aumentar el «nivel de resguardo». A lo largo de la tarde comenzaron a desembalsar 1.200 l/s y, posteriormente, 5.000 l/s, cantidad que estaba prevista desembalsar durante la noche.
El líquido acumulado en los pantanos del Consorcio de Aguas de Gipuzkoa continúa también subiendo. Como en días anteriores, Barrendiola y Lareo siguieron rebosando los excedentes de agua. Aixola se encontraba ayer al 99% de su capacidad, Urkulu al 77,4%, Ibai Eder 77,3% y Arriaran al 83%.
A pesar de los últimos chaparrones, el riesgo de desbordamiento que ha acechado a ríos y regatas del territorio se ha aminorado en las últimas horas. Los datos que recogen las 17 estaciones de aforo de la Diputación corroboran el descenso. En la estación de Lasarte-Oria, por ejemplo, se calculó el martes un caudal de 370 m3 por segundo. Ayer esta cifra había descendido a 98 m3/s.