Después de 35 años desaparecida la piedra Errekartetxo, una mole rectangular antigua de 17 arrobas (212,5 kilos) ha vuelto a su lugar de origen y de donde nunca tuvo que haber salido, a las manos de los hijos del mítico harrijasotzaile de Azpeitia Santos Iriarte, Errekartetxo, el primer levantador que alzó la Albizuri Handi de Amezketa.
El mejor harrijasotzaile en los años 30 y en los años 40 del siglo pasado también fue el primero y el único levantador que consiguió igualar su piedra sobre el hombro cuatro veces en cinco minutos. «Él lanzó en su día un desafío a cualquier levantador para medirse con la rectangular de 212,5 kilos, pero nadie aceptó tal reto» asegura Miguel Ángel Iriarte, el hijo menor de Errekartetxo.
Desde entonces la piedra permaneció en la entrada del Bar de La Piedra de Azpeitia, expuesta al público. «La gente solía tocar la piedra, jugar con ella y hacer como si la fuera a levantar. Perdió trozos y para que no se rompiera más decidimos meterla dentro del bar».
El infortunio quiso que en 1973 el establecimiento se quemara y el caserío se derrumbó. Miguel Ángel Iriarte subraya que «desde entonces perdimos la pista de la piedra. Los restos del caserío se los llevaron al poco tiempo a la escombrera junto a las piedras que guardaba mi padre en el bar».
Desde entonces y hasta nuestros días la piedra Errekartetxo ha estado desaparecida para la familia. Hace un año más o menos Miguel Ángel Iriarte acompañado de su cuñado Javier Unanue comenzó a indagar que pudo haber pasado con la piedra. «Mi hermano había recuperado antes dos piedras de nuestro padre, la irregular Pipa y otra rectangular de 16 arrobas (200 kilos), que estaban en otro caserío. Y cuando falleció mi hermano le relevamos en esa labor».
Hace unas semanas descubrieron que la tenía guardada un vecino de Azpeitia. El menor de los Iriarte se puso en contacto con este azpeitiarra y les confirmó que tenía la mole de 17 arrobas. «No fue sencillo convencerle para que nos devolviera la piedra, ya que probablemente él la recogió de la escombrera y consideraba que nosotros nos habíamos desentendido de ella, pero para nosotros esta rectangular tiene un gran valor sentimental». Es probable que ahora la mole no llegue a las 17 arrobas ya que ha perdido algún trozo. «Son las consecuencias y la marca de la cuchara que se llevó la piedra a la escombrera»
Una piedra histórica
Con las dos rectangulares de 17 y 16 arrobas en casa, junto a la Pipa, la familia Iriarte recupera parte de su memoria histórica y el deporte rural vuelve a contar una piedra histórica de un mítico harrijasotzaile.
Una vez que han comenzado con este trabajo a la familia Iriarte le haría mucha ilusión que la piedra Errekartetxo pudiese ser exhibida en una competición con los mejores harrijasotzailes del momento. «Queremos montar un festival con la presencia de los Aimar Irigoien, Goenatxo II, Ostolaza II, Saralegi, Izeta, Perurena...» y que levanten esta piedra que hasta el momento sólo un hombre la ha conseguido alzar sobre su hombro, Santos Iriarte, Errekartetxo.