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RSS | ed. impresa | Regístrate | 12 mayo 2008

San Sebastián

ANÁLISIS
¡VIVA EL ANDORRANO!
27.03.08 -

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El comercio donostiarra, tan lustroso antaño, elogiado durante décadas, no atraviesa su mejor momento. Quienes vienen a vivir a nuestra ciudad se sorprenden de que, en general, la atención a los clientes es distante, casi desconfiada, a veces poco profesional.
En algunos comercios textiles, la única instrucción que han dado los dueños a sus empleadas -muy monas, eso sí, por supuesto- es que doblen la ropa tras las pruebas de los clientes. No saben si son de nylon, algodón, tergal o satin, si hay esa prenda en otras tallas, si tienen algo para combinar. Te dicen con desparpajo: «Mira en esa estantería». Y además cierran la tienda sin ningún remordimiento por dar con la puerta en las narices al último cliente.
Las tiendas de siempre desparecen engullidas por franquicias y bancos. La atención personalizada agoniza. La adaptación de los horarios a las necesidades de la clientela (vacaciones, grandes acontecimientos como el mundial de Veteranos o el concierto de los Rolling) es impensable. Y nada digamos de comer a las tres o cenar a las once... Imposible.
Por suerte quedan excepciones. Vendedoras capaces de probarse la bata que vas a comprar a tu abuela para ver si puede ser de su talla. ¡Viva El Andorrano!
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