El presidente francés y su esposa, son recibidos por el primer ministro británico Gordon Brown, en la residencia oficial del mandatario británico en el número 10 de Downing Street. /EFE

Nicolas Sarkozy visita el Estadio del Arsenal junto al primer ministro británico y al manager del equipo. /REUTERS

La primera dama francesa, Carla Bruni, conversa con Sarah Brown, esposa del primer ministro británico Gordon Brown. /AFP

El primer ministro británico da la bienvenida a la primera dama francesa, Carla Bruni. /EFE

Sarkozy ha mostrado su "orgullo" por el recibimiento que su nueva pareja ha obtenido en Reino Unido. /REUTERS
Nicolas, el defensor de Carla
La primera dama de Francia, la ex modelo y cantante Carla Bruni, ha protagonizado en Londres su primer acto institucional en solitario durante una comida junto a Sarah Brown, esposa del primer ministro británico, que se ha producido poco después de que Sarkozy mostrase su "orgullo" por el recibimiento que su nueva pareja ha obtenido en Reino Unido.
Así, mientras Bruni pasaba la mañana con la mujer de Gordon Brown durante la cumbre de ambos mandatarios y participaba en un almuerzo benéfico, su marido dedicó duras críticas a un periodista de 'Le Figaro' por preguntarle en la rueda de prensa si consideraba que la presencia de la ex modelo había eclipsado su visita de estado a las islas.
Sarkozy ha respondido de que "realmente había superado la barrera" para recalcar "El hecho mismo de que me hagas esa pregunta muestra que no entiendes lo que el matrimonio significa", ha añadido.
En este sentido, ha aprovechado para elogiar las cualidades de su recién estrenada mujer y ha asegurado sentirse "orgulloso de que la gente la haya visto por lo que es". "Creo que ha sido un honor para nuestro país, no sólo por su imagen, sino porque es una mujer que tiene creencias, sensibilidad y una humanidad que han contribuido a su elegancia".
Una declaración de amor tras la que ha confesado que estaba "profundamente emocionado" por el recibimiento recibido por Bruni a lo largo de las menos de 48 horas que pasó junto a él en suelo británico.
Ambos mandatarios abogan por "fortalecer" las relaciones en materia financiera, antiterrorista, nuclear y de inmigración
El 'premier' británico dice que no boicoteará la ceremonia de los Juegos Olímpicos, mientras que Sarkozy no lo descarta
El presidente galo muestra su "orgullo" por el recibimiento que el Reino Unido ha brindado a su esposa
El primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, han inaugurado en Londres una nueva era de cooperación franco-británica que puede dar otro rumbo a la política europea. Ambos mandatarios han abogado por "fortalecer y profundizar" las relaciones en una amplia gama de asuntos, tales como la cooperación entre las instituciones financieras internacionales para prevenir futuras crisis o la lucha contra el cambio climático, entre otros.
Si Sarkozy pidió
ayer ante las dos cámaras del Parlamento británico una nueva "hermandad" entre ambos países, hoy Brown no se ha quedado atrás al definir la nueva relación como la "entente formidable".
Ese nuevo enfoque se ha concretado en la declaración conjunta emitida al término de la cumbre bilateral y en la rueda de prensa de los dos mandatarios, que han asegurado que la cercanía mostrada durará más allá de la visita de Estado. "No es simplemente un rollo de una noche. Creo que podemos quedarnos al desayuno del día siguiente", ha ironizado Sarkozy.
Apuestan por una mayor cooperación
Entre las áreas en las que los dos países quieren profundizar su cooperación figura la energía nuclear. El Reino Unido desea aprovechar la experiencia técnica de Francia en ese tipo de energía, que en ese país supone el 80% del total, mientras que a algunas empresas francesas les interesa entrar en el mercado británico.
Además, los dos mandatarios han acordado promover una mayor cooperación entre las instituciones financieras para prevenir futuras crisis, como la que actualmente afecta a los mercados. Para ello, proponen, entre otros puntos, una reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI) para que sea capaz de "alertar de antemano, de forma creíble y con autoridad, al sistema financiero internacional y la economía mundial".
Ambos países han expresado también su voluntad de seguir comprometidos con Afganistán el tiempo que sea necesario para lograr la estabilidad y de promover la paz en la región sudanesa de Darfur. Asimismo, han abogado por reformar el Consejo de Seguridad de la ONU y el G-8 para "reflejar la emergencia de nuevos jugadores en la economía global", como la India, Brasil o México.
En inmigración, se han comprometido a fortalecer los controles en las fronteras y a promover un nuevo pacto en esta materia durante la Presidencia francesa de la UE, en el segundo semestre de este año. Por último, han acordado nuevas medidas antiterroristas, entre ellas el control del tráfico rodado en el túnel del Canal de la Mancha para combatir el terrorismo con armas nucleares.
A pesar del clima de entendimiento, ambos mandatarios han discrepado en lo referente al conflicto del Tíbet. Mientras Brown ha afirmado que el Reino Unido no boicoteará la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín, el líder galo, que ya aseguró hace varios días que no descarta el
boicot, ha declarado que tomará su decisión en función de la evolución de los acontecimientos en el Tíbet.
Primera visita de un líder galo en 12 años
Sarkozy, que sustituyó a Jacques Chirac el pasado mayo, es el primer presidente francés en hacer una visita de Estado al Reino Unido en doce años. La última vez que un presidente galo visitó este país fue en 2004, cuando Chirac vino a conmemorar el centenario de la Entente Cordial, firmada en abril de 1904 y que puso fin a años de rivalidades coloniales entre ambas naciones.
Todo un baño de multitudes el que los Sarkozy se han dado en el Reino Unido y un balón de oxígeno para la maltrecha popularidad que tiene en casa el presidente galo, mientras los observadores británicos analizan qué ventajas espera obtener Brown de esta nueva entente cordial.