Sus hermanos cantaban en diversos coros. Él lo intentó pero no llegaba al fa. Lo intentó igualmente como barítono pero resultó que no tenía graves. Iba a rendirse y entonces apareció una buena profesora, Herminia Laborde, que le ayudó a encontrar el fa, incluso el sostenido. Luego estuvo con Idoia Garmendia.Y con Lourdes Arostegi. En Pasaia Musikala. Ahora anda enredado en Sasibil, su pianista habitual es Ariadne Etxetxikia, reconoce que el canto mejora con la edad porque «crece la voz y la inteligencia», y prepara en Amara su actuación del míercoles.
- ¡Usted es 'el saboyano', el 'saboyano' de la zarzuela 'Luisa Fernanda'! Cántemela, por favor...
- Marchábase el soldado cuando al mozo le salió a despedir la moza que le amaba y que quería con él partir...
- ¿Me permite que siga yo?
- Adelante.
- 'No llores más soldadito que a las banderas te vas'...
- Yo te prometo y aviso que vas a ser general.
- 'Paloma mía yo he de volver y en nuestras bodas serán tus arras mis entorchados de brigadier...'
- Bonita, ¿eh? Es uno de mis partiquinos en la asociación cultural (y lírica) Sasibil .
- A la gente de Sasibil la conozco, zarzueleros de pro. Pero no sé lo que es un 'partiquino'.
- Se llaman así a los papeles pequeños de una zarzuela, de una ópera. En La del manojo de rosas, por ejemplo, mi partiquino fue el conocido como personaje del mantecado.
- Bonito también. Pero a mí me contaron en Berlín que Sasibil y usted arrollaron con Sorozabal...
- Nos invitaron. Un intercambio musical. ¿Tú sabes lo que representa que te aplaudan en Berlín La romanza de Black el payaso?
- No lo sé pero puedo imaginármelo. Pregunta, el recital del miércoles en el restaurante comenzará con el 'Libiamo' de 'La Traviata', supongo.
- Pues no.
- Pues me parece que sería lo adecuado, se trata de un brindis.
- Discrepo. Para cantarlo comme il faut necesito la compañía de una soprano. Y aunque estuviéramos los dos y el pianista, el público echaría en falta al coro. Un Libiamo sin coro no es un brindis.
- Me ha convencido. Por lo tanto, su recital empezará con...
- Rossini. El barbero de Sevilla.
- 'Bello, ma per què'?
- Para mover la voz, para calentarla, para hacerme con el sonido, la acústica del local, para sentirme a mí. Y sentir cómo estáis vosotros.
- Además, Rossini era un gran chef y gourmet. Sonará muy bien entre risottos y funghi calabreses.
- Verdaderamente. Tenemos que lograr evocar la Italia toda en la noche de San José. Después de Rosini, Lucía.
- ¿De Lammermoor?
- ¿Quién si no?
- Podría ser 'Santa Lucía'.
- Santa Lucía es una canción napolitana, la cantaremos después. Ahora estamos con Donizetti, con el aria de Edgardo
- ¡Pobre! Se siente tristísimo. Su Lucía se ha casado con otro y es su noche de bodas...
- Los personajes de las óperas siempre están tristes. perdutos...
- Y lloran, lloran mucho: 'piange, piange'.
- En todas las óperas hay algún momento en que se oye el grito de «Ai me, ai me!».
- Significando eso 'Ay de mí', ¿verdad?
- Exactamente. Cantaré el aria de Edgardo como un reto. Representa un gran esfuerzo físico. Es de las más complicadas. Por su duración, porque lleva dentro un recitativo. Vocalmente es terrible pues se sitúa en una zona de pasaje entre dos posiciones de voz. Contiene un si natural terrible. No escrito pero sí reclamado por la tradición. Y ya sabes que el público de ópera lo exige todo, lo quiere todo.
- Y ese 'todo' implica...
- Imagínalo: fraseo perfecto, pasión interpretativa, desgarro romántico, agudos increíbles y el riesgo del directo. El si natural del aria de Edgardo, repito, no está escrito, pero mientras no creas que rompes la armonía, debes cantarlo.
- Después de Edgardo se impone un descanso, ¿no cree?
- Lo haremos. De 15 minutos. Retomaremos la ambientación musical con una composición musical de Bellini, suave, serena: ma rendi pur contento. Y luego, ay mamma mía, romperemos con una napolitana, con la napolitana: O sole mio. Me dejaré llevar por la introducción del piano, seré yo mismo, Juan el tenor, y no un personaje de ópera. Lucharé por ver el mar, el sol y las mujeres de Italia. Si yo lo veo, vosotros lo sentiréis a través mí.
- Otro descanso y...
- Un aria de La Arlesiana, de Celia. Más romántica, en las postrimerías del bel canto. En ella oirás el famoso Ai me del que hablábamos. Llegará luego Santa Lucía...
-¿No nos va a cantar 'Torna Sorrento'?
- ¿Y tú que crees?
- Fijo que sí. También puedo apostar a que al final usted se transforma en el Duque de Mantua y canta...
- La donna é mobile...
- 'Cual piuma al vento'. Fácil, ¿no?
- Te equivocas. Es el aria más peligrosa.
- 'Ma per què'?
- Porque es la más conocida, la más escuchada, y todo el mundo cree que sabe cómo se debe cantar.
- Forzza, maestro. Usted puede.
- Y con el tiempo, tras unas cuantas cenas musicales, cuando ya sea una costumbre en la noche donostiarra, el público hará, ya verás, el coro del 'Libiamo'.