Recientemente, el sr. Elorza nos presentó en un Pleno, los proyectos para la Estación de Autobuses de Atotxa y la construcción de un intercambiador en Riberas de Loiola. Una vez más, y a pesar de la pérfida oposición, ha logrado sacar adelante un proyecto de estación de autobuses, saltándose a la torera años de estudios, consenso y acuerdos en relación a la estación Intermodal en Riberas de Loiola y despilfarrando el dinero publico en proyectos que nunca llegan a realizarse por obra y gracia de nuestro insigne alcalde.
Después de rechazar con vehemencia la ubicación de la instalación Intermodal en Riberasnos sorprende con que no se va a construir una estación sino ¡dos!. Sinceramente, parece el colmo de las cabriolas. Ahora nos vamos a encontrar con dos infraestructuras diferentes en lugar de que sea una sola que reúna todas las posibilidades. La verdadera intermodalidad se produciría en todo caso, si pudiéramos acceder al tren de cercanías de Renfe, a Euskotren y al Tren de Alta Velocidad, circunstancia que no se produce en absoluto. En todo caso estaría más cerca de cumplirse la intermodalidad agrupando todas las estaciones en una sola, como en origen era la estación de Riberas de Loiola. Porque con la nueva propuesta, la estación de autobuses se conectaría con la actual de Renfe pero en ningún caso con Euskotren, que soporta al día gran cantidad de viajeros. Para rizar el rizo, el intercambiador que ahora se propone, agruparía estación de cercanías Renfe con Euskotren. ¡Pasen y vean!
La infraestructura que quiere construir en el Paseo Federico García Lorca, no deja de ser una estación de autobuses con una conexión mediante escaleras mecánicas a la estación de tren del Norte. Y no solo eso, es una estación de autobuses pequeña, sin ambición, sin proyección de futuro. Pudiera ser cierto que con la futura llegada del TAV a la estación del Norte, los autobuses que hacen viajes habituales o diarios a Bilbao o Gasteiz disminuirían, pero quizá entonces pudiera reconvertirse para usos complementarios que nosotros hemos propuesto siempre, como un aparcamiento de autobuses de tipo privado, lo que evitaría que aparcasen en otros lugares de la ciudad. Con la propuesta de Riberas se podría ofrecer esta posibilidad desde el principio. Eso, con la estación que se quiere construir, no sería posible.
Por otro lado, la afluencia de vehículos al centro de la ciudad se vería incrementada, lo vista como lo vista, sr. Elorza. En hora punta, se supone que entraran por paseo de Bizkaia unos 16 autobuses, es decir, aproximadamente, uno cada tres minutos, si es que no coinciden entre ellos. Es precisamente en hora punta cuando este vial está repleto de vehículos que entran en la ciudad, procedentes de la variante y acceden por este paseo hacia el Centro, Gros, etc.. Pero es que no sólo es eso. A este trafico de vehículos, hay que sumarle el de los que van a dejar o recoger a los viajeros, los autobuses interurbanos que se pretenden colocar y los autobuses urbanos que tienen que pasar por la zona y conectar con otros barrios de la ciudad. Por que la estación de autobuses en Atotxa, según el Sr. Elorza, favorecerá los traslados a pie. Será de las personas que viven en el centro y en la parte de Gros más cercana, porque usted me dirá como van a desplazarse los viajeros a pie a cualquier otro lugar con su correspondiente equipaje. Hablar por no callar.
No queremos terminar este articulo sin apelar una vez más a la coherencia del socio de gobierno, Aralar, que hace escasamente un año rechazaba la propuesta de ubicar la estación en Atotxa y acusaba al sr. Elorza de «engañar a sus votantes y a los donostiarras en general, al no cumplir las promesas realizadas» sobre la estación Intermodal en Riberas de Loiola.