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RSS | ed. impresa | Regístrate | 22 noviembre 2008

Sociedad

Philosophiae naturalis | Javier sabadell
Elogio de la moderación

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Elogio de la moderación
Plumilla demócrata. Así lo creen algunos lectores, y así lo expresan en el espacio que diariovasco.com pone a su disposición para tal fin. Para este opinador, que les escribe los jueves, la pluma de Javier Elzo es culta, exquisita y de muy alta calidad. No le imagino, en modo alguno, plumilla. Le imagino pluma, casi pluma de ánade, de escribir pausado, reflexivo, meditabundo incluso. Raspando con firmeza el papel al trazar los rasgos de las letras y, con ellas, conformar palabras. Y sus palabras, como las de tantos que desde estas páginas dialogamos con usted, lector, son palabras que hablan en último término de este hermoso y controvertido país. Escribir sobre el último asesinato de ETA, por mucho que a algunos lectores les canse, no es ejercicio baladí. No se escribe desde el diminutivo. Ni siquiera desde la minúscula. Mucho menos desde el anonimato. Las pistolas destrozan el silencio desde la ocultación y la huida. El dolor de las vidas destrozadas por las balas ni huye ni se oculta. Es un dolor público e histórico, con el que también se ha escrito la historia vasca. Por eso, en algunas ocasiones, desatendemos otros sucesos que ocurren.
Es sabido, pero conviene recordarlo. Las gentes de a pie, como usted, como yo, la gente de la calle, reforzamos a diario la sociedad en que vivimos de una única manera. La moderación. Nuestra fortaleza se nutre de esa moderación. Hemos leído las páginas del pasado cada vez menos reciente. Los intentos de torcer el paso y seguir senderos de infausto recuerdo, no han logrado nada en absoluto. Pero el firme caminar hacia el futuro que somos, que realizamos con cada paso y cada nuevo día, lo consigue todo. Somos una sociedad que camina y que no se detiene. Avanzamos despacio, pero siempre avanzamos. Los de siempre, los que tratan de desestabilizar con su despliegue de violencia y muerte y destrucción, se quedarán atrás. Porque son sombras cuyo único sentido permanece, continuadamente, al margen del fluir sosegado, moderado, pero decidido hacia adelante, de los demás.
Es fácil contraponer demagogia o elaborar argumentaciones políticas de uno u otro signo. En ese ejercicio no pienso entrar, ni quiero. En muchas ocasiones soy incapaz de entender lo que se dice desde el poder y también desde la oposición al poder. Más aún, en otras tantas muchas ocasiones me resulta incomprensible entender lo que se dice desde una parte de ese nosotros que se complace con quienes propugnan el terror. Tantas cosas incomprensibles, y tantas palabras fútiles y huecas. Pero que las plumas en democracia sigan escribiendo. Y si nos olvidamos de algo, o en algo nos equivocamos, que sepan todos que el descuido fue por seguir oteando el horizonte hacia el que se avanza.
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