ZARAUTZ. DV. El temporal de mar causó graves destrozos en la madrugada de ayer en todo el paseo marítimo y paseo peatonal a Getaria. Ni siquiera nuestros mayores recordaban tales embestidas de mar, con olas de 8-9 metros a primera hora de la mañana de ayer, coincidiendo con la pleamar. La mayoría de las cafete- rías y locales del paseo marítimo sufrieron las secuelas del temporal, en especial las cafeterías más próximas al pueblo, enseñándose principalmente con La Perla, Bederen, Mar y Náutico. Las precauciones adoptadas por sus dueños de víspera al cerrar las persianas y colocar tablones en las ventanas, resultaron baldías ante la fuerza de las olas; ni de lejos podían imaginar las posteriores consecuencias en el interior de sus locales. De todas formas, sin perder tiempo, todo el mundo se afanaba por achicar el agua, sacar al exterior los mayores destrozos y cerrar de nuevo cuanto antes los locales ante la amenaza de la pleamar de la tarde.
Otras cafeterías como el Mármol, Marea Gora o el Marina Txiki sufrieron igualmente con el golpeo de las olas, al igual que las cafeterías Zarautz o el Charly. Lo mismo se puede decir de la sociedad Galtxagorri o la tienda de surf Pukas, por no hablar de la caseta de turismo recientemente instalada cara a Semana Santa.
Todo el mobiliario de bancos y jardineras del malecón aparecían desplazados por la fuerza de las olas, los juegos infantiles igualmente levantados, las mesas de ping-pong arrancadas y mayoría de los garajes anegados de agua. Como muestra, la fuerza de las olas arrastró maderas hasta la carretera general a la altura de Bixkonde kalea.
La parte inicial del paseo marítimo presentaba también todo el muro de delante de Narros roto, con grandes bloques de piedra debajo de la Munoa depositadas por el mar. En el paseo peatonal hacia Getaria, que permaneció cerrado durante toda la mañana al tráfico, veíamos el suelo levantado a la altura del primer túnel, la barandilla arrancada a la altura de la curva de Ubiri, el mobiliario también levantado...., mientras en el puerto varias personas se afanaban por reflotar dos txalupas.
Por su parte, en la parte final de las dunas, todas las estacas estaban arrancadas de cuajo, al igual que las escaleras, desperdigadas por todo el paseo marítimo.
En fin, una estampa que ni los más viejos del lugar recordaban. Es el caso de Alejandro Aguinaga que a sus 85 años se acercó en la mañana de ayer al malecón al igual que otros cientos de vecinos para ver in situ los daños. Alejandro decía no recordar tales destrozos. «El mar siempre ha golpeado, pero no con la fuerza que estamos viendo ahora. Cuando éramos pequeños recuerdo que alguna que otra vez el agua llegó hasta Kale Nagusia, pero entonces todo era más liso. Ha sido impresionante». A Javier Eizagirre le llama la atención que todas las averías se producen de noche. No sé el motivo, pero el mar siempre golpea de noche. Además, en apenas un año ha habido tres temporales. Esto da que pensar. Algunos de los destrozos han sido causados por el golpeo de los bancos que precisamente han sido instalados hace apenas dos semanas tras estar recogidos después del último temporal». Otro vecino, Ander Subiñas, incidía que al mar hay que tenerle respeto y que todas las precauciones son pocas.