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El mar no se detuvo hasta La Brecha

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san sebastián. DV. El mar empezó a entrar a las 5.30 horas de ayer por la calle Aldamar, el paseo de Salamanca y la calle San Juan de San Sebastián, y no se detuvo hasta llegar al mercado de La Brecha, donde anegó toda la planta sótano. Sesenta comerciantes -entre ellos 48 asentadores- vieron cómo medio metro de agua salada lo encharcaba todo, echando a perder el género que se guardaba a baja altura, las cámaras frigoríficas, las bodegas e inutilizando el sistema eléctrico de todo el complejo comercial.
Las bombas de achique estuvieron toda la mañana funcionando, pero a las 16.00 horas aún había cinco centímetros de agua en el suelo del mercado. El agua entró por la zona de descarga del edificio de Pescadería y los responsable del centro comercial se afanaban en construir un muro para afrontar la pleamar de la tarde. El gerente, Mikel Arredondo, explicaba que su objetivo era llegar al transformador para intentar restablecer la corriente. «Las pérdidas serán millonarias», concluyó. Lo que no estaba inundado eran los comercios y establecimientos de las plantas superiores, pero al no haber electricidad nada funcionaba y las puertas de la Brecha permanecieron cerradas.
La calle Aldamar sirvió de cauce al 'río marino' y sus portales y establecimientos eran ayer un reguero de gente tratando de volver a la normalidad. Aitor Lasa se lamentaba de que en su aniversario le pudiera pasar esto: «Hace 10 años abrimos la tienda, ¡vaya aniversario! Menos mal que no tenemos bajera y sólo nos han entrado unos 10 centímetros de agua. Ha sido nuestro 11-M».
Conforme se subía la calle se encontraban mayores damnificados. Nekane, del Bar Iturrioz, explicaba que tenía 15 cm de agua en la cocina. «El techo está empapado y creemos que se caerá. No podemos evaluar los daños hasta que no nos den la luz».
Begoña Burgaña, vecina del número 28, no paraba de decir que lo que había pasado «era terrible». «Los coches y las bicis parecía que nadaban, nadie en este portal recuerda nada igual».
Había negocios que pese a la cercanía de la tromba de agua se salvaron de los daños por su ubicación concreta. Es el ejemplo del quiosco de prensa de la Brecha, de la tienda de alimentación Solbes -«el agua curiosamente se metía hacia General Etxagüe», decía la dependienta Aitziber Gallego- o el mismo hotel Parma, en la esquina del paseo Salamanca, pero con la puerta mirando hacia el Kursaal.
Por la tarde, el Ensanche Oriental de la ciudad aún aparecía anegado, aunque las máquinas de la limpieza llevaban horas trabajando. La parte final del paseo de Salamanca (portales 13 y 14) y la calle Soraluce fueron las zonas que más sufrieron los embates del mar. Algunos vecinos del edificio Miramar no pudieron dormir en toda la noche «porque el rumor del mar era impresionante».
«La puerta ha estallado»
Los bomberos tuvieron que tirar una balconada de piedra del primer piso porque había quedado muy dañada. «Yo nunca había visto esto. La puerta del portal está como si hubiese estallado», se asombraba Charo que a mediodía salía a dar un paseo con su perro. Su vecina Carmen aún no se sacudía el susto: «Me he tomado un Orfidal, un poco de leche...o sabía que hacer. No sé si irme esta noche a dormir a otro sitio». En los comercios de la planta baja parecía que había pasado un ciclón por ellos: BBserveis, Alokamoto -el mar se llevó todos los vehículos de la tienda- y el restaurante Kaskazuri, tenía todos los ventanales rotos. El agua inundó la cocina y también el pub. «No sabemos cuándo lo podremos poner en marcha otra vez», comentaron sus trabajadores.
Los vecinos del paseo de Salamanca indicaron que el mar no impactaba en el muro de costa, sino que las olas entraban en el paseo antes de romper. Una ola arrancó de cuajo la puerta del portal 11 ante la mirada atónita de un vecino que desde dentro se apresuraba para sacar el coche del garaje.
El mar también azotó la sede de la Sociedad Fotográfica, rompiendo una ventana y destrozando el puesto de control de la entrada. Su presidente Julio Tejadas explicó que el agua bajó hasta la planta sótano generando una balsa de unos centímetros. Los daños fueron mayores para Antonio Expósito a quién el agua echó a perder 30 de los 54 ordenadores de su negocio Ciber Nertworld de la calle Aldamar.
El parking subterráneo privado de la plaza Zuloaga, junto a San Telmo, con 313 plazas en dos plantas, es utilizado por vecinos de toda la Parte Vieja. Sólo los que se movieron con rapidez y acudieron a retirar el coche aún de madrugada pudieron salvar su vehículo. No era el caso de Joaquín Gorospe, a quien su sobrino le confirmó que tenía un metro de agua y que no arrancaba. A sus 81 años sólo recuerda un embate semejante del mar: el de 1948 cuando se inundó todo Gros. Pero es que el agua siguió causando destrozos por la calle 31 de Agosto. Todo el mobiliario de madera de Futon Line se echó a perder. Piedad Abaitua confiaba en que el consorcio se haga cargo, «que para eso pagamos un montón de dinero en seguros».
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