san sebastián. DV. En Orona están lanzados y su director general, Javier Mutuberria, no oculta que el objetivo es crecer más para tener músculo empresarial, potenciando sobre todo el segmento de servicios. Su nuevo plan estratégico prevé unas inversiones de 200 millones en cuatro años para la compra de nuevas empresas, duplicar las ventas, crear 1.300 empleos y alcanzar en el año 2010 unos beneficios de 90 millones. «Tenemos palanca financiera, pero necesitamos ingenieros», confiesa.
-El pasado año pusieron en marcha un nuevo plan estratégico cuatrienal. ¿Cuáles son sus principales objetivos?
-Los principales objetivos del PEDEL 2007-2010 (Proyecto Empresarial División Delegación) son volver a duplicar las ventas y llegar a los 800 millones de euros; generar 1.300 nuevos empleos; 350 millones de inversión, de ellos 200 en compras de otras empresas para crecer en servicios, y alcanzar unos beneficios en 2010 en torno a los 90 millones. Queremos alcanzar una mayor dimensión como grupo empresarial frente a la vulnerabilidad, pues nuestros competidores son las grandes multinacionales, y seguir apostando de manera muy intensa por la innovación y el desarrollo tecnológico, como garante de un proyecto nuestro con tecnología propia.
-Preven unas inversiones de 200 millones de euros para comprar empresas tanto en España como en el extranjero. En una situación de desaceleración económica general como la presente, ¿no es una apuesta muy arriesgada?
-Buscamos crecer, tener más dimensión y reducir nuestro grado de vulnerabilidad, que seamos cada vez menos dependientes del segmento residencial y doméstico. Queremos estar apalancados en un escenario menos dependiente del sector de la construcción en España y desde ahí aumentar la apuesta por la innovación.
-¿Qué perfil de empresas buscan para comprar? ¿Hay ya alguna operación a punto de ser cerrada?
-Buscamos empresas de servicios que trabajen a nivel local vendiendo, montando, instalando y conservando ascensores y escaleras mecánicas. Para este año tenemos previsto invertir 126 millones. Hasta el momento no hay ninguna operación a la vista. La última que hicimos fue la incorporación de Ascensores Gasteiz. Estamos realizando gestiones tanto en el mercado nacional como en el internacional. Exportamos a unos 80 países y buscamos tener una presencia integral en el extranjero con el fin de consolidar nuestros mercados, y eso pasa por comprar empresas locales. Nuestro punto de mira está enfocado especialmente sobre Reino Unido, Irlanda y Francia, donde Orona posee ya una importante presencia.
-¿Desde siempre Orona ha fabricado ascensores?
-Nosotros fabricamos, comercializamos e instalamos ascensores, escaleras mecánicas y pasillos rodantes, de esos que se utilizan en los aeropuertos. Asimismo, atendemos su mantenimiento y las reparaciones. Es decir, prestamos un servicio intregral. En su día también fabricamos y montamos estructuras metálicas espaciales, como la cubierta del estadio de Anoeta, la del Palau Sant Jordi para los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, las de siete pabellones de la Expo de Sevilla de ese año... actividad que abandonamos en el año 2000 por razones estratégicas.
-¿En qué medida le está afectando a Orona la desaceleración económica y la crisis inmobiliaria?
-No mucho porque el perfil de nuestra empresa ha cambiado y nuestra dimensión es mayor. Nos afectará en el ritmo de crecimiento de nuevas instalaciones a nivel estatal, pero no en el conjunto de la empresa. Antes teníamos cero exportación, 70% de nuestro negocio en nuevas instalaciones y el 30% restante en servicios de mantenimiento. En la actualidad, las nuevas instalaciones sólo representan el 30% de nuestro negocio; otro 30%, las exportaciones y el 40% restante, servicios de mantenimiento. La desaceleración nos afectará en ese 30% de nuevas instalaciones. Queremos seguir manteniendo esa velocidad de crecimiento tan fuerte de los últimos años, que ha estado basada sobre todo en el mercado interior, pero tendrá que ser sobre la base del mercado exterior y cada vez más volcados en el segmento de servicios.
Obras singulares
-Orona se dedica también a equipar obras singulares, ¿no?
-Sí, también hemos intensificado nuestra apuesta por las obras singulares. A nivel nacional todavía seguirá creciendo fuerte el segmento de infrastructuras, aeropuertos y edificios singulares tanto a nivel institucional como de centros comerciales, culturales, etc. que incluyen todo el paquete: ascensores, escaleras mecánicas y pasillos rodantes, más su mantenimiento. Estamos en obras muy importantes como el aeropuerto de Alicante y el Metro de Barcelona, y hemos terminado en el Museo del Prado hace muy poco. ¡Ah, y estamos peleando por el Metro de Bilbao...!
-En materia de empleo, ¿cuál es la 'foto' al final de la vigencia del nuevo plan en 2010?
-Creceremos en unos 1.300 nuevos empleos e iremos a cerca de 5.000 al final de 2010. De esos 5.000 empleos finales, mil en el extranjero. Allá donde se monte un ascensor tiene que ir después el operario de mantenimiento. Actualmente estamos presentes en unas 110.000 unidades de parque instalados y aspiramos a tener 200.000 unidades al final del plan. Contamos con unas 2.800 personas dedicadas a servicios técnicos y de mantenimiento, y parte de ellas tienen que estar en Londres, Lyon, Birmingan... Aspiramos a ser un grupo empresarial muy importante en Europa.
-De esos nuevos puestos de trabajo, ¿cuántos en el extranjero y cuántos aquí?
-De los mil pendientes de crear hasta 2010, aproximadamente unos 600 empleos serán en el extranjero y 400 aquí. Es decir, que al final del plan estratégico tendremos una plantilla global de unos mil trabajadores fuera y cerca de 4.000 entre Hernani y el resto de España.
-El plan estratégico de Orona es muy ambicioso...
-Nos hemos metido en un esfuerzo inversor muy fuerte y estamos muy seguros. La posición de la que partimos es mucho más fuerte que hace cinco años. Nuestra mayor limitación es que seguimos rodando a muchísima velocidad y ahora nos hacen falta ingenieros. Necesitamos más equipos humanos. Nuestra mayor limitación no va a ser la palanca fianciera. Tenemos una salud de hierro en términos de palanca financiera e institucional, pues siempre hemos sentido el apoyo muy fuerte del Gobierno Vasco, de la Diputación Foral, de las entidades financieras...
-¿También tiene problemas Orona para fichar a trabajadores especializados? Es un queja creciente entre los empresarios guipuzcoanos...
-Si vas a las facultades de ingenieros y les preguntas que en qué empresas les gustaría trabajar, nunca dicen que en Orona. Mucha culpa la tengo yo. A nosotros nos ha ido muy bien estando calladitos y trabajando duro, pero en silencio. Vamos a abrir nuestras puertas. El negocio de los ascensores y las escaleras mecánicas tiene muchas oportunidades para seguir creciendo. Pero las personas que entren a formar parte de nuestro proyecto tienen que rodar a una velocidad más exigente y distinta, hablando un perfecto inglés y francés, pensando en inglés y en francés, e incluso en chino.
«Iremos a China»
-¿En chino...? ¿Es que se están planteando instalarse en China?
-Ahora vamos a abrir allí una oficina observatorio y de gestión de compras, una especie de antena de vigilancia y ser capaces de desarrollar algunos proyectos... China es casi la mitad del mercado mundial y nuestros principales competidores están allí con varias plantas. España, que era la pera, estaba instalando 40.000 ascensores al año y en 2007 se instalaron en China más de 160.000. Alemania, Francia e Inglaterra juntos instalan menos ascensores que España. Tenemos que estar en China para conocer lo que hacen los competidores y, si surgen oportunidades, comprar los componentes que interese comprar. En abril mandaremos ya a una persona allí y contará con un equipo de varios miembros. Y siempre tendremos el apoyo y el soporte de MCC, que ya está instalada en aquel país.
-Orona parece lanzada. Es líder en España en nuevas instalaciones, en el ranking mundial es novena y comienza a ser conocida como la 'multinacional emergente'. ¿Cuáles son las razones de su éxito?
-No hay recetas ni fórmulas mágicas. A mí me pone muy nervioso la improvisación estratégica. En la práctica lo que sirve es el esfuerzo diario, el que con intuición uno sea capaz de combinar los momentos que vivimos con las oportunidades que nos da el mercado. Asimismo, compartimos un proyecto. No se trata de conceptos cuantitativos, sino cualitativos, es decir, decidir qué queremos ser y a dónde queremos llegar. Y a partir de ahí meterle calor, ganas, ilusión, ambición y compromiso suficientes para que todas esas personas estén implicadas en el proyecto.
-¿Les ayuda mucho pertenecer a un grupo empresarial tan potente como MCC?
-Sí, mucho. Por ejemplo, la convergencia y la alianza estratégica con Electra Vitoria sólo ha sido posible en el seno de MCC. Además, tenemos que conseguir que esta experiencia cooperativa sea capaz de moverse por el mundo en los próximos 20 ó 25 años.
-¿Qué hace Orona en materia de innovación y qué parte del presupuesto le dedica?
-La innovación es uno de los tres pilares estratégicos de nuestro proyecto, junto con la dimensión y la competitividad, tomando siempre como base a las personas. Venimos de una historia de éxito de ser capaces de combinar empresa, universidad y centro tecnológico, y lo hemos hecho sufriendo e invirtiendo mucho. Y el nuevo proyecto empresarial dice que sigamos haciendo esto a ritmo más fuerte. Este año dedicaremos a I+D+i unos 8,4 millones de euros. Sólo se exige una cosa: acertar. Es decir, que los productos y servicios que salgan de aquí tienen que ser capaces de competir. Las empresas que más invierten en I+D+i en el sector industrial dedican entre el 1% y el 3% de sus ventas. Nosotros le estamos dedicando más del 1,5%. Es una apuesta muy importante que nos coloca entre las empresas que más invierten en I+D+i en España. Si Euskadi tiene que ser el referente en innovación, en 2010 Orona tiene que ser el referente de Gipuzkoa y el País Vasco.
«Las hemos pasado muy duras para poder llegar hasta hoy»
Orona inició su actividad en 1964 por la iniciativa de un grupo de antiguos trabajadores de Rezola, que decidieron crear una empresa en el barrio donostiarra de Ergobia, centrada en trabajos de calderería para la industria cementera. En El Antiguo otro grupo de jóvenes fundaron la cooperativa Mastra, un taller que realizaba pequeños trabajos para la industria del ascensor y que subcontrataba el trabajo de chapa a Orona. En 1967 se fusionaron Orona y Mastra en lo que hoy es Orona, con centros en Ergobia y Lasarte. Tres años después se traslada a Hernani, al Polígono Lastaola. Y en 2004 inauguró sus nuevas instalaciones en el Polígono Epele, contiguo al anterior.
-Usted lleva trabajando en Orona 22 años, los nueve últimos como director general. Durante este tiempo habrá habido momentos buenos y malos. ¿Cuáles han sido los primeros?
-Para esta casa fue revolcón muy serio el lanzamiento en 1996 de una visión nueva e integradora de la manera de hacer nuestros productos y servicios, que se llama Orona TDS (Tecnología, Diseño y Servicio). Asimismo, destacaría el plan estratégico para el periodo 2002-2006, que hizo que multiplicásemos por dos y hasta por tres distintos parámetros en materia de producción, ingresos, empleo, inversiones, resultados, etc. Un proyecto que aglutinaba una visión estratégica más centrada en la aspiración de qué queríamos ser, pues queríamos crecer y hacernos más fuertes, en un proyecto con identidad propia. Asimismo, le hemos dado un vuelco a la situación patrimonial de la casa y estamos en una situación muy sólida. Hemos creado también una holding específica para todas las empresas participadas.
-Y el PEDEL, su proyecto estrella...
-A principios de 2007 lanzamos el Proyecto Empresarial División Delegación (PEDEL) 2007-2010, que ha cumplido con éxito su primer año y para cuya elaboración se ha contado con la participación de mucha gente. Y el último del que también estoy muy satisfecho es la alianza con Electra Vitoria. Después de muchas gestiones con ellos, que no estaban incorporados a MCC, hemos formalizado una alianza entre las dos cooperativas en MCC para crear la División de Elevación, que aumenta nuestra dimensión, capacidad de investigación y presencia.
-¿También ha habido momentos malos?
-Sí y fueron muy duros. Recuerdo especialmente dos. Yo llegué con el paraguas de la crisis brutal de la construción de 1984 y dos años después la situación era muy dura. Y Orona salió al mercado internacional en busca de flujos exportadores para garantizar el empleo, con la mala suerte de que en algunos de ellos, como Venezuela, hubo impagados muy importantes. En los 90 tuvimos otra etapa muy dura después de la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. En torno a estos dos eventos trabajamos muchísimo en sus infrastructuras, pero después vino la resaca y los años siguientes fueron muy difíciles y sufrimos un parón importante. A pesar de eso, en 1995 levantamos la torre de pruebas. Nadie entendió entonces ese esfuerzo inversor por nuestra parte. ¡300 millones aquellos años y en plena crisis! Gracias a eso, en 1996 sacamos esa locomotora que ha sido Orona TDS, un concepto distinto de hacer las cosas y que nos ha ayudado a ser lo que somos hoy.