– Trate de explicar por qué sus números no están siendo los mismos que en la primera vuelta.
– Lo que yo quiero es ganar partidos. Yo estoy en el Bruesa con un único objetivo: tratar de llevar a este equipo a la ACB. Lo he dicho un millón de veces. Sé que mis números no son los mismos que en la primera vuelta, pero entiendo que se debe al trabajo de scouting de los rivales. Los equipos saben de lo que puedo ser capaz en la LEB y se cierran sobre mí. En los primeros partidos todo era mucho más fácil. Era capaz de anotar, rebotear... ahora me cuesta más, pero debo mantener la calma y saber que atraer la atención de los jugadores rivales es positivo para el equipo. Lo importante es seguir ganando y que el equipo encuentre recursos colectivos y no individuales. No importa que yo haga cinco, diez o veinticinco puntos si el equipo gana.
– ¿De verdad?
– No importa. Un buen jugador y una buena persona es quien antepone las victorias colectivas a sus números individuales. El jugador que no piense más allá de sí mismo es mejor que tome otro camino o que juegue en la NBA. Si queremos ser un buen equipo debemos esforzarnos los doce en la misma dirección. El Bruesa tiene muchos y de calidad. El de Burgos ha sido nuestro mejor partido de la temporada porque defendimos durante todo el partido y encontramos soluciones en ataque. Aportamos todos. Estoy muy contento de que fuera así. Ser MVP es importante, pero a mí no me dice nada si no se logra el objetivo final.
– ¿Cuál es el precio que tiene que pagar el MVP de la competición?
– Después de cada partido estoy magullado y con dolores por todo el cuerpo, pero me gusta. Es baloncesto en estado puro. Me gusta entrenar y jugar duro si mi equipo también se vacía. Lo de mis números es lo de menos si el equipo gana. Yo soy la persona más feliz del mundo cuando el equipo gana. Soy un competidor nato. Faltan doce partidos para terminar la liga regular y no tengo nada más en la cabeza que ganar el siguiente. Tenemos un excelente equipo con jugadores capaces de dar un paso al frente en cualquier momento. Un día es Isaac López, otro Doblas, otro yo...
– Decía Isaac López en estas mismas páginas que su espectacular inicio de temporada permitió ganar tiempo al resto de la plantilla. ¿Está usted de acuerdo?
– Al principio pude hacer muchas cosas en cada partido porque era un jugador nuevo en esta categoría y no se conocía mi estilo de juego. Pude aprovecharme de ese factor sorpresa. Entonces éramos tres o cuatro jugadores en el equipo capacitados para marcar diferencias; ahora todo es distinto. A medida que ha ido avanzando la temporada han ido apareciendo jugadores. Ahora cualquiera puede sumar. Tenemos dos jugadores por puesto y cada uno entiende su rol a la perfección.
– ¿Es la del Bruesa la más larga y equilibrada plantilla de la LEB?
– Todos los grandes equipos europeos o en la ACB tienen plantillas profundas con muchas variantes. Joventut, Real Madrid... En estos equipos no suele ser normal que un jugador destaque sobre el resto. Importa sumar en los minutos que estés en pista ya sean tres o veinte. Desde el club lo que se quería hacer era un equipo fuerte en el que todos sumaran. Lo han conseguido. Veo a todo el grupo mucho mejor porque cada vez tiene más recursos y es capaz de crearle más dificultades al rival.
– ¿Ha cambiado su juego con la llega de nuevos jugadores?
– ¿Por qué cambiar si el equipo está ganando? La llegada de nuevos jugadores ha podido darme algo más de libertad. Poder jugar en varias posiciones distintas es lo que hace que el equipo rival tenga más dificultades para frenar a un jugador. Los equipos rivales se centran en mí y eso permite a mis compañeros obtener diferentes ventajas. Es perfecto.
– Pablo Laso aboga por la búsqueda de espacios. ¿Se siente cómodo en ese estilo de juego?
– Sí (rotundo). La diferencia entre la ACB y la LEB es el espacio. En la ACB se juega con más amplitud, mientras que en la LEB todo es mucho más cerrado. No es nada raro ver recibir un balón en la LEB con dos y tres jugadores encima.
– ¿Ayuda el hecho de que Laso haya sido jugador?
– Pablo conoce el juego. Consigue que entendamos rápido el estilo de juego que quiere imponer.
– Se le nota contento en el Bruesa. ¿Me confundo?
– Estoy feliz. Somos líderes, mi mujer está encantada con la ciudad, mi hijo está creciendo feliz... No puedo pedir más. Hay que hacer lo posible por llevar a este club a la ACB. Lo merece. Quedan doce jornadas y no podemos permitirnos ningún respiro. Tenemos el ascenso en nuestras manos.