SAN SEBASTIÁN. DV. «Un espeleólogo cuando sale de nuevo a la claridad del día desde una cueva dice: 'Ya estoy en casa'». Lo aseguran los donostiarras Carlos Galán y José Manuel Rivas, de la Sociedad de Ciencias Naturales Aranzadi, que se han internado en muchas de las cerca de 2.020 cuevas que hay en Gipuzkoa, y que quieren destacar así que la Espeleología no es una afición exenta de riesgos y que es necesaria una cierta preparación, así como información y material adecuados a la hora de adentrarse en el interior de una cavidad.
«Se trata de un medio sin duda hostil. Si ya el monte tiene sus peligros, la cueva riza el rizo. Además, para el rescate en montaña existen cada día más helicópteros y medios. En las cuevas resulta todo más difícil», añaden.
Así, el casco - «siempre acabas golpeándote en algún momento contra el techo, por lo que puedes hacerte una herida importante con abundante sangrado-, la luces led -que abarcan más espacio que con el carburo- una linterna, ropa y calzado adecuados, algunos conocimientos de escalada y una buena preparación física son necesarios a la hora de entrar en una cueva. «Disponer de un mapa de la cavidad y consultar a Aranzadi o a otra sociedad espeleológica del territorio son también consejos recomendables», indican.
Sufrir una hipotermia, perder la iluminación, la crecida de algún río subterráneo, la desorientación, un empotramiento -el quedarte atascado-, o una caída que implique alguna rotura, son los riesgos más habituales en la espeleología.
Cuevas y simas
Gipuzkoa y Vizcaya son más territorios de simas, mientras que en Álava y Navarra abundan más las cuevas. Con todo, el País Vasco es un espacio privilegiado en este aspecto. «En Gipuzkoa aparecen cada año 20 cavidades nuevas. Las más visibles ya han sido encontradas por el pastor o por el baserritarra, por el hombre que vive en el campo y que conoce el territorio que pisa. Con todo, se van a descubrir más, aunque algunas sean de reducido tamaño», afirman Galán y Rivas.
Desde Aranzadi indican que a veces escalando por una sima, encuentras galerías nuevas. Por otra parte, en las zonas más abruptas del territorio existen cavidades que ni los propios pastores conocen. Otras fueron tapadas en su tiempo, para evitar riesgos para los animales, o para disponer de un lugar para ocultarse o esconder algo.
Los grandes macizos
Son los grandes macizos guipuzcoanos los lugares donde se encuentra el mayor número de simas y cuevas del territorio. Así, las sierras de Aizkorri y Aralar -al sur- y los macizos de Ernio e Izarraitz -al norte- son los que presentan una mayor riqueza. «Solo en Aralar hay 700 cavidades, de las que el 95% son simas».
«También existen cuevas submarinas, inundadas por el mar y otras en tierra, anegadas por un río. Las marinas estuvieron antes en superficie, pero los movimientos tectónicos de la tierra las han dejado ahora en el mar», comentan desde Aranzadi.
En 150 cuevas de Gipuzkoa han aparecido restos del Paleolítico, que informan de que fueron habitadas, informa Galán, que se muestra 'asustado' por la fauna presente en las cavidades guipuzcoanas, «una riqueza única».
Las más conocidas
Las dos cuevas renterianas de Landarbaso, en el macizo de Aitzbitarte -muy cercanas a Listorreta-, la espectacular cavidad existente en Añorga -cercana a la fábrica de Coca Cola-, cerrada por su peligrosidad, y Arrikrutz, en Oñati -el complejo kárstico más grande de Gipuzkoa-, son algunas de las cuevas más conocidas en el territorio.
Junto a ellas -por supuesto- se encuentran las de Altxerri, en Aia, con su arte paleolítico y sus bisontes; la de Ekain, en Zestoa, con sus famosos caballos y osos; y el llamado santuario paleolítico de Praileaitz, en Deba, amenazado por las voladuras de una cantera cercana. Todas estas cuevas están cerradas y protegidas. Altxerri se visita con permiso previo y con acompañamiento y Ekain prepara una réplica enfrente de la cueva original, que será un auténtico espectáculo y un reclamo para turistas y visitantes hacia la zona y hacia todo Gipuzkoa.
Otra cueva que supuso un gran descubrimiento, al encontrarse en 1965 restos del Homo Heildebergensis y del hombre de Neardental, es la de Lezetxiki, en el monte Udalaitz de Arrasate, en las estribaciones de la sierra de Amboto.
Las más profundas
La sima más profunda de Gipuzkoa se encuentra en la sierra de Aralar. Se trata de la cavidad llamada Ormazarreta 2, un agujero que llega a los 576 metros. «Aunque en el mundo se han encontrado simas de dos kilómetros de profundidad, el desnivel de las que se encuentran en nuestro territorio es muy alto. No se trata de un fenómeno tan normal», asegura Rivas.
Tras esta sima habría que citar a Gazteluko Urzuloa, en el macizo de Aizkorri, que baja hasta los 522 metros, Arbeloko Leizea de Aralar, con 500 metros de profundidad, Maikutxa 3, en Izarraitz, con 488, y Gaztelu 3, en Aizkorri, con 444 metros de desnivel.
En cuanto a la extensión, los mayores desarrollos corresponden a Gesaltza-Arrikrutz, en Aizkorri, con 14 kilómetros de galerías, Ormazarreta 2, de Aralar, con 6,7, Aixako zuloa, en Izarraitz, con 5 kilómetros de pasadizos y revueltas, Ondarreko zuloa, en Aralar, con 3,2 y Leizebeltz, también en Aralar, con 2,5 kilómetros.
Desde la Sociedad de Ciencias Aranzadi siguen trabajando en las cavidades de Gipuzkoa y del País Vasco. Cada día se descubren nuevas galerías y grutas. Es un estudio constante de nuevos descubrimientos en fauna cavernícola, minerales y sustancias que se encuentran en las cuevas pendientes todavía de analizar.