san sebastián. DV. Intermón Oxfam inauguró ayer oficialmente en Donostia una nueva tienda para acercar a los ciudadanos los productos de Comercio Justo. El establecimiento, sito en la calle San Francisco, nº 22 del barrio de Gros, hace el número 45 en toda España y se convierte en el tercero que la ONG pone en marcha en Euskadi, sumándose así al que ya existe en Bilbao desde hace diez años y a la última tienda que se inauguró en Vitoria en 2006.
«Esta nueva tienda -explicó Nerea Basterra, directora de Intermón Oxfam en Euskadi-, va a ser un altavoz más para Donostia y Gipuzkoa para dar a conocer a la ciudadanía que el Comercio Justo es una alternativa comercial viable dando prioridad al respeto a los principios éticos de actuación y retribución, pero a la vez es una herramienta de cooperación dentro de la estrategia de reducción de la pobreza, que busca garantizar a los productores de los países empobrecidos unos medios de vida sostenibles basados en unas condiciones laborales dignas y un salario justo por su trabajo».
Este nuevo establecimiento estará atendido por voluntarios de Intermón Oxfam, y permanecerá abierto al público los jueves y viernes de 10 a 13.30 y de 17 a 20 horas, y los sábados de 10 a 13.30. La intención de Intermón Oxfam es ampliar el horario de apertura al público a la espera de la incorporación de nuevos voluntarios que quieran trabajar con esta organización en la nueva tienda.
Intermón Oxfam ha contado en este ejercicio con la ayuda de 258.222 colaboradores en toda España, de los cuales 1.939 son de Donostia y 4.243 guipuzcoanos.
Las tiendas de Intermón Oxfam ofrecen productos de alimentación, cosmética, bisutería, ropa, hogar, decoración, papelería, juguetes, etc., producidos bajo criterios de Comercio Justo, que buscan garantizar una vida digna a los pequeños productores del Sur: pagando un precio justo que cubre el coste de producción de los artículos y ofrece una retribución digna para el trabajo de los productores. Y todo ello, explicó Nerea Basterra con el respeto de los derechos humanos y laborales, no permitiendo la explotación infantil y fomentando la igualdad entre hombres y mujeres, y garantizando que haya beneficios para las comunidades productoras. «De este modo -dijo Basterra-las personas que trabajan en los más de 73 grupos productores de 32 países de África, América Latina y Asia tendrán acceso a una vida digna».