
Las jugadoras y dirigentes del club donostiarra posan con los trofeos que conquistaron en Bidebieta. [MIKEL FRAILE]
CEMENTOS LA UNIÓN 18 - AKABA BERA BERA 21
- Cementos La Unión: Ciobanu (11 paradas), Martí (1), Guerola (4), Asensi, Ejsmont (5, 2p), Gomes (1), Castañeda -equipo inicial-, Maru Sánchez, Medved (5), Pareja, Pedro, Forner (1), Arslanagic y Brauer (1).
- Akaba Bera Bera: Bouveret (20 paradas, 2p), Valverde, Rubio (1), Pinedo (6, 3p), Tati Garmendia (5, 1p), Agirre (3), Sanromán (1p) -equipo incial-, Aisa, Petrinja, Tervel, Ziarsolo (5), Krnic, Puche y Mínguez.
- Árbitros: Dirigieron la contienda los colegiados de la Federación Vasca Fernández Baranda y González Grau, que excluyeron Castañeda y Medved por las valencianas y a Valverde, Pinedo (2) y Tati Garmendia por las donostiarras.
- Marcador cada cinco minutos: 3-2, 4-2, 5-3, 6-6, 7-7, 9-8 (descanso), 11-8, 11-13, 13-15, 14-16, 14-18 y 18-21 (final).
- Incidencias: Más de medio millar de aficionados siguió la final de la Supercopa en el polideportivo de Bidebieta. El palco estuvo ocupado por el diputado de Deportes Iñaki Galdós, el concejal de Deportes Jon Lasa, el seleccionador Jorge Dueñas y los presidentes de la ABF Antonio Alonso, de la Federación Vasca Fernando Asenjo, de la guipuzcoana José Mari Iztueta y del Bera Bera Fernando Díez.
SAN SEBASTIÁN.DV. El Akaba vuelve a escribir su nombre con letras de oro al adjudicarse con todo merecimiento el triunfo de la Supercopa, lo que representa el segundo título de su historia tras la conquista de la Copa en la pasada edición.
La ambición, casta y capacidad de superación solaparon los errores que cometieron en un partido que no se puede calificar de perfecto, en virtud de la acumulación de fallos e imprecisiones que se contabilizaron entre ambos bandos, ya que rondaron la veintena.
Esta vez las donostiarras nos privaron de ver un mejor espectáculo, pero lo compensaron con creces con la consecución del título.
De salida y por primera vez ante la ausencia de Esme López (Reyes Karrere prefirió no forzar su reaparición), Tati Garmendia se colocó en la posición de extremo dejando la dirección a una Eider Rubio que asumió correctamente la responsabilidad durante un primer cuarto de hora en que prevaleció la igualdad, aunque la iniciativa en el marcador la llevaban las valencianas. Seguidamente, Tati volvió al centro y dejó su lugar a Valverde.
El Akaba desaprovechó varias ocasiones para pasar a dominar la contienda, al errar dos penas máximas y lanzamientos desde los seis metros sin oposición, además de reglar más de un balón. Por eso, se puede dar por buena la renta de un gol de diferencia con que se marchó al descanso (9-8). Asimismo, se puede considerar que en esta primera mitad salió bien parado ante las repetidas situaciones de inferioridad que tuvo que afrontar al recibir cuatro exclusiones s.
Tampoco se puede pasar por alto la aportación de Bouveret, que acabó primero por comer la moral de las extremos para posteriormente en la última fase del partido transmitir la sensación de ser inconmensurable al responder de igual manera a la artillería valenciana encabezada por Medved.
El ritmo lento bajo el que transcurrió la contienda no les favorecía en nada. Un fiel reflejo de este síntoma fue el solitario contragolpe que anotaron en una primera parte en la que llegaron a desaprovechar hasta cuatro contraataques, una cifra demasiado alta para lo que nos tiene acostumbrados.
El inicio de la reanudación fue nefasto. El equipo continuaba con su torpeza y lo pagó caro ya que las tres pérdidas consecutivas que cometió fueron contrarrestadas por un Cementos que daba un serio aviso al situarse tres goles arriba (11-8). Éste fue el punto de inflexión. A partir de aquí, amparado en su reajuste defensivo y en el buen quehacer de Bouveret bajo los palos llegó la gesta del partido a través de una encomiable remontada que les colocaba por primera vez por delante (11-14) después de establecer un parcial de 0-6, gracias al acierto de Tati Garmendia con sus penetraciones y a los contragolpes y lanzamientos desde el extremo de Matxalen Ziarsolo. Fue el momento en que el Cemento comenzó a resquebrajarse.