madrid. La negra jornada del martes, con cuatro mujeres asesinadas por sus parejas, quedó sellada con un cuádruple crespón negro que ayer provocó la multiplicación de reacciones de condena políticas e institucionales por las nuevas víctimas de la violencia machista en Madrid, Puerto de Santa María, Cullera (Valencia) y Valladolid. Asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas, la muerte de estas cuatro mujeres elevó hasta 17, en lo que va de año, el número de crímenes.
La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) anunció que constituirá, con carácter urgente, una comisión intersectorial para abordar esta lacra y dar una «respuesta contundente» a este fenómeno desde el ámbito local, en colaboración con todos los agentes e instituciones implicadas. Dicha iniciativa está contenida en una declaración difundida ayer por la comisión de Igualdad de la FEMP, que fue dada a conocer por la presidenta de este órgano, Ana Barceló, alcaldesa de Sax (Alicante), en presencia del presidente de la FEMP, Pedro Castro.
«Es preciso incrementar los esfuerzos de toda la ciudadanía y sus instituciones democráticas dirigidas a desarrollar actuaciones de concienciación sobre la naturaleza y las consecuencias de este tipo de violencia ejercida sobre la mujer», rezaba la declaración.
Largo camino
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, condenó los cuatro «execrables crímenes» en la localidad valenciana de Xátiva, donde ofrecía un mitin, y pidió que se guardara un minuto de silencio en su memoria. La número dos del Ejecutivo socialista anunció que el Gobierno seguirá luchando contra la violencia machista «y, aunque va a costar, acabará con ella».
Esgrimió De la Vega que el Gobierno ha adoptado todas las medidas a su alcance para combatir esta lacra, la primera de las cuales fue la ley orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. En virtud de esta norma, subrayó, se han puesto en marcha «medios, recursos, juzgados, policías y todo un sistema de protección para garantizar la seguridad de las mujeres».
Por su parte, el candidato del PP a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, manifestó en Santa Cruz de Tenerife que será «implacable y contundente» contra la violencia de género si gana las próximas elecciones generales, para lo que activará medidas preventivas y pondrá en marcha más juzgados.
Gaspar Llamazares propuso, de su lado, una revisión profunda de la ley y sugirió la adopción de medidas de carácter penal, educativo y social para desterrar este fenómeno.
En Madrid, el presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Francisco José Hernando, y diversos vocales de este órgano guardaron un minuto de silencio en repulsa por el asesinato de las cuatro féminas. La vocal de la minoría progresista y presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, Monserrat Comas, subrayó que ni la sociedad ni los poderes públicos pueden acostumbrarse a convivir con «estas intolerables cifras de muertes».
Lamarka, estremecido
El Ararteko, Iñigo Lamarca, se mostró «estremecido» por los asesinatos que achacó al «terrorismo machista» que aún pervive en la sociedad.
Lamarca, en una rueda de prensa sobre otro asunto, condenó las muertes y subrayó que los poderes públicos deberían reflexionar sobre «cómo debemos actuar con más eficacia para erradicar por completo esta realidad tan cruel, tan salvaje». En su opinión, la razón fundamental por la cual se producen estos asesinatos es «la pervivencia todavía de la ideología machista, que es absolutamente lesiva y contraria radicalmente a los principios y derechos más elementales del ser humano».
Una ideología machista, aseguró, que «cosifica a la mujer, a quien considera un objeto de su patrimonio con la que puede hacer lo que le sale de las narices, hasta asesinarla. Este pensamiento es nocivo y choca contra los derechos humanos». COLPISA