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Las teclas invadieron Andoain
25.02.08 -

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Las teclas invadieron Andoain
Todos los pianistas que acudieron a la cita anual en Bastero recibieron un pañuelo rojo, un diploma y una medalla. [FOTOS: JOSÉ IGNACIO UNANUE]
ANDOAIN. DV. El piano acampó a sus anchas en Andoain durante todo el fin de semana con la celebración del Piano Jaialdia, que cerró ayer su tercera edición con un gran éxito de participación y público. El festival reunió a casi 3.000 personas en dos apretadas jornadas en torno a las teclas a las que sucumbieron estudiantes, familiares y amigos y cantidad de profesores. Todos ellos disfrutaron de un ágil certamen en el que participaron más de 800 pianistas entre 6 y 18 años de edad.
Los principales protagonistas del festival, los chavales, estaban encantados. Uxue, de Andoain, acudía por tercera vez al jaialdi, a pesar de tener sólo 11 años. «Empecé a estudiar piano porque la ama es profesora, veía el instrumento en casa y cada vez tenía más ganas de probarlo. Llevo seis años tocando y cada vez me gusta más». De hecho, Uxue lo tiene muy claro. «De mayor quiero ser pianista, porque lo que más me gusta es la música clásica: Mozart, Beethoven o Chopin». Para ello, la joven urnietarra se prepara tocando todos los días «un poquito». Y no duda a la hora de plantearse el futuro. «El año que viene volveré al jaialdi, porque aunque me pongo un poco nerviosa, me encanta tocar delante de la gente».
El participante más joven
Bastero ha acogido estos dos días a niños muy pequeños, como Javier, de 6 años. El donostiarra, que tocaba ayer en el concierto de clausura, mostraba una mezcla de nervios e ilusión. «Estaba un poco nervioso, pero luego me he tranquilizado y me lo he pasado bien». Su interpretación del Boogie de Martin maravilló a muchos.
Todos estaban de acuerdo en que había sido una bonita experiencia. Desde la oriotarra Goizane de 8 años, a Marcos, un pasaitarra de 16, todos coincidían en que quieren volver. La misma opinión tenían sus familiares. Para Javier, el aita de Uxue, «este festival es bueno porque los chavales se escuchan, tocan y se promueve la unión, ya que los pianistas siempre están solos. Está muy bien conectar con otros niños que hacen lo mismo que tú».
De hecho, algunos pianistas se conocen de otros años. El Piano Jailadia se ha convertido en un punto de encuentro para ellos y para sus profesores, como Miren, de Usurbil, que no ha faltado al festival desde su creación. Este año ha presentado a 17 alumnos desde el nivel A -el más bajo- hasta el C. «Es muy interesante, sobre todo para los niños que no tienen piano en casa, sino teclado. Para ellos es una oportunidad de tocar en un piano de cola delante de público. Además, la organización es magnífica». Amaia y Mari Jose, de la escuela donostiarra de la Zurriola coincidían con ella. «Un festival así era necesario porque supone una gran motivación para los chavales. De hecho, los que han venido otros años han querido volver a participar». Otros profesionales de la música, como Asier Polo, también acudieron a Andoain. El violoncellista pensaba «en algo así para mi instrumento pero con otro planteamiento, más a nivel de docentes». Maruxa Llorente, concertista y profesora en el Conservatorio de Donostia, destacaba «la motivación que supone para los alumnos y la gran organización». En cuanto a las principales promotoras del festival, las seis profesoras que forman Seiasle, se mostraban felices. «Estamos muy contentas. Ha ido fenomenal. El año que viene intentaremos mejorar, aunque no podemos crecer más».
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