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RSS | ed. impresa | Regístrate | 20 noviembre 2008

Gipuzkoa Basket

bruesa 85 - huelva 75
La ley del mínimo esfuerzo
El Bruesa se aplicó lo justo ayer y tuvo que ir muchos minutos a remolque hasta sentenciar en el último. Doblas cuajó su mejor partido, con un López estelar
23.02.08 - 18:41 -

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La ley del mínimo esfuerzo
SAN SEBASTIÁN. DV. Como lo que empieza a importar a estas alturas es el resultado, el partido de ayer no pasará a los anales de la historia, la verdad. Será el primer triunfo de los catorce -los que quedaban antes del mismo para tratar de regresar a la ACB-, y poco más. El Bruesa cumplió con el objetivo. Continúa en la punta de la LEB, al margen de cualquier carambola. Es de lo que se trata, aunque no quita para subrayar que el transcurso por los 40 minutos de partido sigue marcado por una inestabilidad.
Las concesiones ofrecidas por el Bruesa demoraron cualquier opción de sentencia de muerte hasta los últimos minutos de la comparecencia. Puede ser que el Bruesa esté reforzado en la confianza que otorga saber mantener el tipo ante la adversidad, que ayer sí bastara con algunos destellos de talento individual y contadas gotas de sacrificio defensivo, porque el Huelva está como está, pero eso de pasear por el alambre no suele traer buenas noticias.
También es justo decir que la indefinición se debió más a los dientes de sierra dibujados por el Bruesa que a la oposición del Huelva, que la hubo, aunque sus limitaciones en talento y talla no le den para más.
Y no es de recibo que tenga que ser Hopkins, el que ha estado toda la semana fuera, quien vuelva a dar un paso al frente. No es de recibo que sea él quien dé los primeros garrotazos en defensa, quien meta el codo bajo aro, se abra a la línea de tres e incluso presione la salida del balón visitante. No es de recibo. Más de uno debería hacer una reflexión. Pero estas cosas tiene un Bruesa cuyo mal endémico -el de entregar el primer cuarto- empieza a cansar al respetable.
Parecía que los de Laso iban a presentarse en Illumbe con las alforjas llenas, plenos de vitaminas y con el corazón con ganas de latir más fuerte tras la victoria de Zaragoza. Pues no. La aparición de síntomas de grandeza contó con el contrapunto inoportuno y tristemente repetido. Otra vez a levantar un marcador adverso (12-24, m.9). En cuanto decayó su intensidad, alimentó la ambición visitante. Que mejor vitamina se le puede dar a un equipo herido. Concedió segundas opciones -Junyent se puso fino- y permitió que le atacaran su aro sin oposición. Demasiadas facilidades que fueron aprovechadas por el Huelva. Como para no. Así que el amago de lograr un triunfo amplio y rotundo (8-2) se quedó en una finta.
A Hopkins le respaldó en el segundo cuarto Doblas en el interior, que bien o mal siempre se hace notar, y por fuera, la mano más dulce del Bruesa: Isaac López, al que habrá que ir ofreciéndole la renovación. Al trío se unieron Uriz y Brown. Buena pareja ésta. Se entienden bien, aunque no siempre pueden destacar los dos. Ayer aportaron a cuentagotas, pero sumaron. El Bruesa, entonces sí, consumó el inicio del despegue. Se encontró a sí mismo. Nada que ver al cinco sin sangre inicial. Dio velocidad al balón y el panorama cambió rápido (34-33, m.26). Un triple por aquí y una entrada por allá bastaron para coger el mando y llegar entero al descanso (42-42).
Con la rotación y el paso de los minutos, el Bruesa mejoró. Especialmente cuando Doblas estaba en pista. El Huelva intentó sorprender con una defensa zonal, pero no antepuso los suficientes argumentos para tal hazaña. Tampoco los tiene ahora. Tiene tres (Chris Hernández, Ross Schraeder y Oriol Junyent), y uno por lo menos ya ha cogido la puerta de salida. Scharaeder se destapó en el tercer cuarto. Sostuvo a los suyos y consiguió en un alarde de profesionalidad -cualquier otro ni hubiera sudado la camiseta- que los suyos entrarán al último acto con el partido vivo.
Pero la mejor disposición defensiva y la pareja López-Doblas cerraron el partido. Fue su última palabra. El Bruesa aplicó la ley del mínimo esfuerzo. De todo tiene que haber en una liga larga como ésta.
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