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RSS | ed. impresa | Regístrate | 6 julio 2009

Tolosa Goierri

beasain
La nueva vida de Dolarea
Desde hace unos meses la venta caminera de 1661 está siendo rehabilitada para convertirse en un hotel de cuatro estrellas. El edificio, que está siendo renovado con mimo, abrirá sus puertas en julio de 2009 intenso proceso de transformación que se espera esté finalizado en julio de 2009

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La nueva vida de Dolarea
Estado actual de las obras, en las que se aprecian las 'doble T' de la estructura interna. [JUANTXO UNANUA]
BEASAIN. DV. Dolarea, aquel moderno restop del siglo XVII, la venta caminera proyectada por Martín de Abaria y construida por orden de la señora de Igartza, Isabel de Lobiano, en 1611 en un punto estratégico -donde se juntaban las rutas que por un lado llevaban a la costa y por otro a la llanada castellana- vive de lleno su transformación en un moderno hotel cuatro estrellas del siglo XXI, el primero de estas características en el interior del territorio.
DV recorrió el interior del edificios para ver la evolución de las obras acompañado por el adjudicatario del futuro hotel, el chef Iban Mate. Precisamente el restaurador está muy ligado por lazos familiares al histórico edificio de ladrillo rojo, ya que forma parte de la sexta generación de la familia que ha nacido y vivido en el caserón y al que devolverá su actividad primitiva, la hostelera.
Con sus cuatro fachadas cubiertas por un mecanotubo y la obligatoria red de protección, una serie de tensores rodean y sujetan perimetralmente a los cuatro centenarios paredones para prevenir cualquier problema en el transcurso de la ejecución de las obras.
El edificio ha sido cimentado y reforzado desde su base, desde el sótano, que en el futuro albergará el pequeño gimnasio y jacuzzi del hotel y por donde se accederá a la zona de garajes y donde se ubicarán los servicios.
Si antaño la madera, las vigas procedentes de árboles de nuestro alrededor, eran el sostén y el apoyo de este edificio de piedra, hoy en día llama la atención la utilización del hierro: las dobles T son las que aguantarán y sujetarán la estructura.
Se mantienen los accesos originales, a través de los portones coronados en arcos de piedra de sillar en mediopunto: uno será el acceso a los comedores y, el otro, a la recepción. Además, se mantendrán las troneras existentes en la planta baja.
Con tolare
Será un edificio musealizado en parte, ya que uno de los txokos de la cafetería, que se ubicará en la planta baja, está reservado para el montaje del tolare, palabra que da nombre al histórico edificio. En la planta baja también se ubicarán las cocinas, que tendrán también una entrada trasera.
Las plantas nobles se ubicarán en los dos pisos superiores. Se dispondrán siete habitaciones que se corresponderán con los grandes ventanales originales, alguno de ellos cegado con el paso del tiempo (no hay que olvidar que durante decenas de años este edificio se dividió en cuatro viviendas y fue adaptado para este menester). Alguno de estos ventanales ya ha sido abierto.
Además, en la primera planta se ubicarán tres comedores pequeños a modo de reservado y en la actual ganbara se crearán 12 habitaciones más una suite. Esta segunda planta ganará en altura unos 80 centímetros. El edificio recuperará la altura original ya que un incendio acaecido en el siglo XIX obligó a reformar el tejado y rebajarlo en altura.
Las dobles T, superada la altura de la planta baja, miran al cielo, piden subir más y así lo harán. «Se está trabajando en base a los planes previstos y para fin de mes esperamos que empieze a asomar el tejado. Para fin de año estimamos que esté acabada la obra civil. El hotel deberá abrir sus puertas en julio de 2009», señala un ilusionado Iban.
Con personalidad propia
El propio adjudicatario describía el interior del edificio y su exterior, que cuenta con un proyecto realizado por Alberto Zulueta, catedrático de la UPV de Arquitectura. «Por su puesto, a la fachada se le devolverá el esplendor del propio edificio vanguardista. Se limpiarán la piedra y el ladrillo, material novedoso éste hace 400 años. Tendrá personalidad propia y, cómo no, estará ligado al barrio de Igartza, donde se ubica y a su historia». Mate también desvela otras peculiaridades, como el hecho de que las habitaciones no serán numeradas, sino que cada una tomará el nombre de un edificio del Conjunto y alrededores, como Usategi, Ermentari, Agerrezabal, Gurutzea, Errota, Agerre,..... «Y lo que pretendemos es decorar cada una de ellas en base al nombre y lo que el mismo representa».
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