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RSS | ed. impresa | Regístrate | 6 julio 2008

San Sebastián

CIUDADANOSJULIÁN GOYENECHEA EL CAMPEÓN QUE NO SABE JUGAR AL MUS DE CAFÉ
«Siempre lo digo y lo diré: a mí me han hecho campeón mis parejas»
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«Siempre lo digo y lo diré: a mí me han hecho campeón mis parejas»
Julián Goyenechea, todo un campeón del mus. [USOZ]
Quedamos en la terraza del Txaman. Llega unos segundos tarde. Ha entrado en el mercado para saludar a sus antiguos compañeros. Julián y su familia fueron durante muchos años clásicos asentadores de fruta en la plaza de Gros. Julián se muestra nostálgico de los mercados que ya no son tales (aunque poco a poco, dice esperanzado, el pequeño comerciante saca pecho ante las grandes superficies) y añora a unos cuantos de sus compañeros de partidas. Entre otros a uno de los bonísimos, Paco Sesé. El campeonato que se inició el martes lleva su nombre. In Memoriam.
- Repaso en la hemeroteca los nombres de sus compañeros en torneos y campeonatos y descubro que, muchas veces, quien fue su pareja en un momento resultó ser rival en el siguiente encuentro
- Cierto. Sesé, Loza, Crespo... Es un buen punto ése. Tu pareja de ayer puede ser tu contrincante hoy. Y como os conocéis hasta la médula, como lo sabes todo de él y él de tí, el juego se hace poderoso y toma un cuerpo soberbio. He jugado con y contra muchos y siempre digo, siempre diré, que son mis compañeros quienes una vez tras otra me han hecho campeón a mí. Así lo dije en aquella final inolvidable del Young Play. Dediqué el premio a todos los demás porque entre los jugadores estaban todas mis parejas de mus.
- Palabras de campeón noble las suyas. Podría haber pensado justamente lo contrario: si he sido campeón cincuenta veces con parejas muy distintas, será que el realmente bueno soy yo.
- Puede que haya algún ganador que piense eso pero no es mi estilo. El mus es un juego de parejas y aunque los jugadores sean dos, han de estar tan comprenetrados que actúen, reaccionen y envitan como uno sólo. Aquí no vale el enfado con tu compañero. Ni la regañina. Si él pierde, perdemos los dos. Si ganas tú, ganamos los dos.
- He oído por ahí que no es usted jugador de sobremesa.
- No por cierto. No soy jugador de café sino de campeonato. Claro que no hay problema para jugar unas manos en la sobremesa, pero puede pasarme lo que a Chaplin en los concursos.
- ¿Se refiere a esa historia de que se presentó a un concurso de imitadores de Charlot y ni siquiera pasó la primera selección?
- Lógico, porque lo suyo no era imitar a Charlot sino ser Charlot. Pasa lo mismo con un jugador de torneo o campeonato. Lo suyo no son partidas agradables pero sin trascendencia sino la tensión y la pasión de un desafío. Fíjate, yo cuando voy perdiendo me cambio de silla, no puedo aguantar en la misma toda la partida. Recuerdo una final tremenda en Lagun Garbiyak en la que cambié de silla ¡14 veces! Y ganamos.
- Oé oé oé. Así pues, un gran torneo lo cambia todo.
- Transforma tu manera de jugar. Tu manera de analizar la jugada. De observar al contrario. De ocultar tus sentimientos. Tu manera de saber tener las cartas aunque sean malas. Porque aunque como en todo juego de naipes la suerte y el azar representen mucho, muchísimo, las cartas hay que saber tenerlas.
- Suerte, azar, pareja... ¿y la psicología?
- Es otro de los puntales del mus. Como del poker, siendo ambos como son, juegos de envite. La psicología, la observación, la contención, juegan un papel importantísimo en el triunfo o en el fracaso.
- Dicen que nuestra manera de jugar al mus es diferente a la de...
- ¿Los madrileños, por ejemplo? Pues sí. Encuentras magníficos jugadores entre ellos pero así como lo nuestro es no hablar, no mostrar, ellos no callan. Pero no hay que tenerles miedo. Es cuestión de adaptarse a sus maneras y esperarles. Te voy a decir más: no hace falta irse a Madrid para ver un mus diferente. Existe el mus del centro de Donosti y el del resto de barrios. Luego están el de Gipuzkoa, el de Bilbao y el de...
- Eso suena a farol, Julián.
- Pues no lo es. El corazón de esta ciudad juega al mus desde la concentración, desde el interior, mientras que ya incluso en Martutene empiezan a usar señas, gestos, palabras. En realidad, ante tal avalancha gestual (Los de Bilbao ni te cuento...) nosotros, tan reconcentrados en nuestro interior, tan siendo uno que en realidad son dos o al revés, estamos en inferioridad de condiciones.
- Ahora me dirá eso que ya le he oído en más de una ocasión. Usted cree que una pareja del Donosti central es tan inocente como una hermanita de la caridad.
- Te lo diré, sí, porque así lo pienso, pero también es verdad que lo que otros despliegan en gestos y juego físico nosotros lo tenemos, repito, de poder de observación y capacidad psicológica. Tanto para con nuestra pareja como para comprender y derrotar al contrario.
- Un jugador de mus de campeonato, ¿entrena?
- ¿Y tú qué crees? Por supuesto. Continuamente. Entrenamiento psicológico y entrenamiento con las cartas. Para no perder ni ritmmo ni agilidad ni destreza.
- Dígame eso tan bonito sobre el mus y la Unión Artesana.Dígalo usted, Bebé de la Bulla.
- Lo sabe todo el mundo: es la auténtica Universidad del mus y la llevo en mi corazón.

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