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RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 1 agosto 2014

Cultura

AINHOA IZAGIRRE, BAILARINA, COREÓGRAFA Y PROFESORA
«La danza egipcia busca en el interior para proyectar al exterior»

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Tras una completa formación en diferentes vertientes del estilo contemporáneo, Ainhoa Izagirre, nacida hace 37 años en Irun, sintió que había encontrado su forma de expresión cuando la danza egipcia, por casualidad, se cruzó en su vida. En abril del año pasado estrenó en el Centro Cultural Amaia de Irun El Khayali su primer trabajo como coreógrafa de danza egipcia, que mañana presenta en el espacio Gazteszena de Egia. Sin duda, una carrera profesional nada ortodoxa para aquella niña que dio sus primeros pasos en euskal dantza.
- ¿En qué consiste El Khayali, su debut como coreógrafa de danza egipcia ?
- Es el resultado del trabajo realizado durante muchos años en danza y diferentes técnicas corporales. Sobre todo, el trabajo realizado en los últimos años con Marie Al-Fajr y la técnica Hilal. Partiendo de la tradición de la danza egipcia y pasando por sus diferentes estilos, llevo al público a mi Imaginario (El Khayali), a mi lucha, búsqueda, soledad, pasión emoción, unión... mediante la interpretación y transmisión personal de lo que, a través del oído y pasando por el corazón, ha llegado a mis entrañas. El espectáculo, que dura unos cincuenta minutos, consta de tres partes. En la primera se refleja el miedo, el dolor, la búsqueda de algo más allá. Una proyección ayuda a la transición entre escenas y, finalmente, el camino hacia la jovialidad y la alegría, hasta llegar a la plenitud.
- ¿Cómo cree que le acogerá el público donostiarra?
- La verdad, no lo sé, pero estaré tan encantada si comparto El Khayali con veinte personas como si lo hago con cincuenta o con el aforo completo.
- Muchos confundimos danza egipcia con danza del vientre, ¿cuáles son las diferencias?
- La danza egipcia que practico se basa en la técnica de Suraya Hilal. Parte de la raíz, respeta la tradición, sin poner el acento en las gasas y lentejuelas de la danza del vientre. Busca en el interior para proyectar hacia el exterior. Se trata de un trabajo interno más de desbloqueo, de tonificar el cuerpo, porque no es tan fácil mover las caderas. Se desarrolla tanto a nivel energético como a nivel físico.
- Dentro de la danza egipcia habrá distintos estilos...
- Existen tres estilos. El Shaabi agrupa los bailes más tradicionales o folclóricos, como la danza del bastón o del combate. El Baladi es la parte más urbana, creada a partir del choque cultural por las migraciones del pueblo a la ciudad. El Sharaqi son las danzas cortesanas.
- Descarta el uso de gasas y lentejuelas. ¿Qué indumentaria emplea?
- Una adaptación de la galabeya, la túnica tradicional egipcia. Llevamos todo el cuerpo cubierto -incluida la cabeza-, porque el sentido es que se vea el movimiento armonioso. No tiene significado religioso, pero llevamos un recogido o un pañuelo en la cabeza, para conseguir una unidad con todo el cuerpo en cuanto al movimiento.
- Es poco convencional que una irundarra que empezó en euskal dantza desarrolle su carrera profesional como bailarina, coreógrafa y profesora de danza egipcia.
- Recibía clases de danza release con María Martínez y ella era la única que impartía clases de danza oriental en Euskadi. Un buen día, probé, me gustó y seguí compaginando el contemporáneo y la danza oriental. Cuando María se trasladó a Italia, continué mi formación en Madrid y Barcelona hasta que di con Suraya Hilal.
- Ha mencionado en varias ocasiones a Suraya Hilal y su técnica. ¿Cuál es la importancia de su aportación a la danza egipcia?
- Suraya Hilal y Marie Al-Fajr tienen gran importancia en mi formación y carrera profesional. Hilal es una bailarina y coreógrafa egipcia que tenía bagaje contemporáneo y creó su propia técnica, partiendo de la raíz de la danza egipcia. A través de Al-Fajr entré en contacto con un grupo europeo y estuve un par de años bailando. Ahora soy bailarina de la Compagnie Al-Fajr y de la Plataforma Tanz-Raum. El año pasado nos invitaron a bailar en la Ópera de El Cairo y de Alejandría, pero no pudimos ir porque nos faltaba presupuesto.
- El año pasado estrenó su opera prima como coreógrafa y presentó un extracto de su siguiente obra en una gala en Hondarribia. ¿Cómo fue la experiencia?
- Cuando estrené en el Amaia, fue una experiencia irrepetible, porque estaba todo lleno. Fue muy emotivo. Al principio, la gente se descoloca cuando escucha que hago danza egipcia, pero al ver el espectáculo descubre otra forma de expresión. La gala Mugatik at dantzan en Hondarribia estuvo muy bien, aunque un polideportivo no era el sitio más adecuado. Lo curioso de la gala es que reunió a bailarines de tres disciplinas muy distintas: Itziar Mendizabal, interpretando clásico y neoclásico; Sandra Cuesta y Eneko Alcaraz, con contemporáneo y artes visuales, y yo, haciendo danza egipcia.
- Pasa parte del día en torno a la danza egipcia. ¿Ha visitado Egipto?
- Claro. Es un país que te engancha. Tiene un ritmo completamente diferente y muestra unos contrastes brutales: las orillas del Nilo verdes frente al resto árido; el esplendor de las Pirámides y la pobreza; las mujeres con galabeya y con tacones...También eso forma parte de su atractivo. Es una pena ver cómo se está perdiendo la tradición en torno a la música y a la danza, por el impacto de la occidentalización. El trabajo de la Plataforma Tanz-Raum, precisamente, busca salvaguardar la cultura egipcia y, por supuesto, su danza.
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