SAN SEBASTIÁN. DV. El trasplante de órganos se suele efectuar conforme a un protocolo extraordinariamente estricto, pero en ocasiones no se conoce con exactitud cuál es su estado. Para esclarecer esta incógnita, que puede ser decisiva en el éxito de un trasplante, el centro de micro y nanotecnologías Microgune, con sede en Miramón, ha patentado un dispositivo que permite asegurar si un órgano humano está en condiciones óptimas para su trasplante.
La patente consiste básicamente en una microaguja (microelectrodo) que controla la impedancia y la temperatura de los tejidos en tiempo real, de modo que se puede observar en una pantalla el estado de cualquier órgano vivo desde su extracción hasta el momento en que se trasplanta.
Este dispositivo ha sido creado por la unidad de Fluídica (Ikerlan-IK4) en colaboración con el Centro Nacional de Microtecnología (dependiente del CSIC) y la empresa Carburos Metálicos, y permite superar las dificultades que presentan los métodos utilizados en la actualidad en la práctica médica con el mismo objetivo.
Sustrato de polímero
A diferencia de otros dispositivos, el patentado por Microgune está diseñado con sustrato polimérico en vez de silicio, por lo que no produce lesión en los tejidos durante las maniobras quirúrgicas. «Incluso, abre una nueva vía para el control del rechazo de órganos, ya que el microelectrodo puede quedar implantado por un largo tiempo sin provocar lesiones», señaló un portavoz del centro donostiarra.
Algunos prototipos se han ensayado con órganos de animales en el Hospital Clinic de Barcelona. Actualmente, se trabaja en la construcción de un modelo para su comercialización. La microaguja tiene un grosor de entre 20 (0,02 mm) y 500 micras, para evitar una rotura o que se doble cuando se pincha en el órgano.
Este microestilete incorpora sensores que miden la temperatura y también la bioimpedancia del órgano, es decir, la relación entre la tensión aplicada al órgano y la corriente eléctrica resultante, «lo cual arroja una serie de valores que permiten detectar estados patológicos o desviaciones de la normalidad». Un dispositivo electrónico envía los datos a un sistema externo, lo que permite controlar el estado óptimo del órgano.
Los responsables de la patente subrayan que esta aplicación tiene un gran interés para un proceso tan delicado como es el trasplante de órganos, «en el que, a pesar de las técnicas de conservación utilizadas, como líquidos especiales o frío, la duración de las vísceras es muy limitada (12 horas en el caso del riñón, 8 el hígado y tan sólo 4 el corazón)».
Después de estos periodos es cuando un órgano se considera no apto para su trasplante por falta de aporte sanguíneo. En todo caso, no existe un método rápido que permita determinar su viabilidad para el trasplante.
Microgune asevera que esta incertidumbre sobre el estado real de un órgano se puede despejar con el microelectrodo en forma de aguja. Un equipo dirigido por la doctora Rosa Villa, del Clinic, ya ha realizado ensayos en ratas y cerdos, «donde se demuestra el valor de la impedancia para monitorizar el estado de un órgano ante situaciones de isquemia».
Los microelectrodos en sustratos rígidos utilizados hasta ahora no permitían realizar ensayos clínicos en humanos de mayor envergadura. La tecnología desarrollada por Microgune permitirá realizar estos ensayos al unir estos microelectrodos flexibles al dispositivo electrónico que permite la captación de datos y su envío a un sistema externo, como una PDA, donde se presentan los datos al personal médico.