DEPORTES
HA NACIDO UNA LEYENDA
10.02.08 -
Ha muerto un campeón. Ha nacido una leyenda. Genaro Celayeta acompaña desde ayer a Alberto Ormaetxea en el panteón de los héroes realistas, los hombres que edificaron con sus propias manos la gran Real de principios de los años 80, la gran Real de siempre y para siempre.
Arconada, Celayeta, Gorriz, Kortabarria, Olaizola, Diego, Alonso, Zamora, Idigoras, Satrustegi y López Ufarte. Ya no están todos. Falta Celayeta, que deja huérfano para siempre el lateral derecho de la Real. Aquel equipo irrepetible representa la historia del club blanquiazul por encima de cualquier consideración. La muerte de uno de aquellos ídolos es un impacto terrible para la institución, que medirá su grandeza en el tributo que sea capaz de ofrecer a uno de los hombres más importantes de su historia, nada menos que uno de los campeones.
Si la Real fuera un equipo de Inglaterra, un país que cuida a sus ídolos como ningún otro, la despedida a Genaro Celayeta sería una masiva manifestación de reconocimiento y homenaje a uno de los mitos del club. Gipuzkoa es un territorio muy comedido en sus expresiones públicas, tanto de dolor como de alegría, y seguro que encontrará la forma adecuada para la despedida del campeón navarro (Celayeta era de Bera).
La mayor fama en aquel equipo se la llevaban Arconada y los jugadores de ataque. El gol de Zamora en Gijón es el momento estelar de la historia de la Real, pero sin aquella defensa no habrían llegado los títulos. Sin ir más lejos, aquella tarde en El Molinón el primer gol lo marcó Kortabarria y el pase a Zamora fue de Gorriz.
Que la Real juegue hoy tan lejos de casa y que Atocha ya no exista impedirán el homenaje perfecto. Los aficionados realistas acudirían en procesión hasta el viejo campo del paseo del Duque de Mandas como quien va a un santuario. Anoeta necesita hacer un esfuerzo dentro de siete días para colocarse a la altura que merece Celayeta y seguro que lo conseguirá.
Hoy mismo, Old Trafford recuerda a los jugadores del Manchester United que fallecieron en la tragedia de Múnich hace 50 años. Inglaterra jamás olvida a sus héroes. Tampoco la Real debería permitírselo, y menos en estos tiempos difíciles. No es un mal ejemplo el Manchester United para aprender cómo la historia y la propia grandeza pasadas pueden servir de motor para hacer avanzar con paso firme y decidido a una institución hacia el futuro. No se trata de nostalgia sino de respetarse a uno mismo y hacerse valer ante los demás. Prestigio. Derecho a sentirse grande a pesar de todo.
Ha muerto un campeón. Eso son palabras mayores. Ha nacido una leyenda, un espejo donde mirarse. La Real tiene futuro.





