SAN SEBASTIÁN.DV. Michael Rasmussen no ha desaparecido. Vive en la pequeña localidad de Lazise, junto al Lago de Garda, una zona idílica del norte de Italia, en la que gestiona dos tiendas de bicicletas llamadas Los Locos, además de alquilar habitaciones por internet.
A nivel deportivo continúa entrenándose todos los días, pensando en volver a correr, algo que no le va a resultar nada fácil puesto que ningún equipo, al menos de primera línea, va a querer ficharle para evitarse problemas a la hora de ir a las carreras.
Rasmussen se ha referido a todo lo sucedido estos últimos seis meses en una entrevista que ha concedido al diario L' Equipe. En referencia a su inclusión en el Tour a pesar de que había recibido varias advertencias por no estar localizado donde había dicho que iba a estar, ha contestado que «no tengo respuesta para decir por qué corrí el Tour. Theo De Rooy (mánager del equipo en ese momento) me puso una multa de 10.000 euros por haber roto las reglas internas del equipo, pero sobre todo fue para cubrirse».
Muy perplejo, el ciclista danés, que está afiliado a la Federación de Mónaco, pensó en un primer momento que todo obedecía a un montaje. Rasmussen manejaba la teoría de que le habían inscrito en el Tour con la idea de degradar la imagen de la carrera, en connivencia con Hein Verbruggen. Era una hipótesis que barajó: «Hay zonas oscuras en todo este asunto, pero la verdad es que no hay elementos que me permitan creer seriamente en esa posibilidad».
Tuvo que dejar el Tour de Francia sin haber dado nunca positivo. Seis meses después continúa preguntándose muchas cosas. Entre otras, según se cita en el artículo, Rasmussen habla de otros muchos corredores que no pasaron controles sorpresas y nadie ha dicho nada. Incluso apunta a un nombre importante del ciclismo mundial que no pasó varios y la prensa no ha citado.
«Yo nunca mentí a mi equipo, ellos sabían donde estaba» explica. También afirma que «tanto Breukink como De Rooy saben que es injusto que yo haya tenido que pagar solo todo esto». Hay llamadas telefónicas a los responsables de Rabobank en las que Rasmussen hablaba con ellos en esa época.
En la reunión que mantuvo con la UCI en Ginebra, Rasmussen justificó una de esas ausencias y de la otra dice que «no tengo ninguna excusa. Simplemente se me olvidó que había quedado».
En una conferencia de prensa en Copenhague, mostró sus niveles de hematocrito de los últimos tres años: «Lo que hace falta es que las reglas sean iguales para todo el mundo. Lo que vale para un belga, un danés o un francés, debe de valer también para un español», ha explicado, dejando caer que el ciclismo de este país oculta algo. Según su mánager, tres equipos (dos de ellos Barloworld y Caisse d'Epargne) han contactado con él, a la espera de lo que diga la Federación de Mónaco, primero, y se supone que el TAS, después, para seguir corriendo.