El premio a la investigación musical ha recaído este año en la profesora de Musikene Isabel Díaz. Licenciada en filología hispánica y en música, y doctora en musicología por el mismo trabajo que ha presentado a este concurso, la bilbaína espera poder seguir trabajando en el campo de la canción para voz y piano en el País Vasco.
- Su trabajo está centrado en un periodo muy concreto que no llega a setenta años. ¿Por qué lo escogió?
- En realidad, yo empecé a investigar desde 1880, que fue la fecha en la que se dio un gran despliegue industrial, sobre todo en Vizcaya, Gipuzkoa y con menor fuerza en áava. Todo este crecimiento influyó en la difusión musical porque se crearon muchas editoriales, se fundó la Sociedad Filarmónica, se crearon orquestas... A partir de ahí quise adelantar el trabajo diez años para ver cómo era la situación un poco antes. Por eso empiezo en 1870.
- Esto explica el origen del trabajo, ¿y su final? Usted lo señala en 1939.
- Sí. Terminar era algo más complicado. Me pareció que 1939 era una fecha que podía darme una manera de terminar creíble por el final de la Guerra Civil. Hubo bastante dispersión de gente, instituciones que dejaron de funcionar y además en los años treinta también hubo cambios con la radio, la televisión, el disco... A esto hay que añadir que ya contaba con nada menos que 1.400 obras para canto y piano.
- ¿Qué destacaría de la canción para voz y piano en esos años?
- En el País Vasco, la heterogeneidad, con muchos tipos de canciones, y eso fue lo que más me sorprendió. Hay lieder maravillosos junto a un cuplé, un tango, o una canción patriótica. También es destacable la evolución que se da a lo largo del tiempo. En unas etapas se prefiere un tipo de canción a otra.
- Supongo que con tanta variedad no sería fácil buscar un método de trabajo. ¿Cómo enfocó la investigación?
- Lo primero era saber qué había, de qué repertorio disponíamos. En Eresbil llevan haciendo un trabajo de recopilación inmenso desde su fundación en los años setenta. Allí encontré un fondo de canciones bastante importante, así que fui mirando todas las canciones y creé una base de datos propia. Luego me dediqué a buscar partituras en archivos más cercanos, en la biblioteca del conservatorio o en la Diputación Foral de Bilbao, en todos los lugares del País Vasco donde me enteré que había fondos musicales. El siguiente paso fue buscar en la SGAE, la Biblioteca Nacional de Música, la Fundación Juan March y el Conservatorio Superior de Música de Madrid, en el que también había un fondo muy bueno.
- Y cuando encontraba algo, ¿qué hacía?
- Yo iba con el listado de autores que estaba creando y revisaba todo. Comparaba ese listado con lo que encontraba y viajaba a los lugares donde podía encontrar algo. Por ejemplo, estuve en ciudades en las que sabía que había vivido algún compositor. En cualquier caso, tenía una buena guía y una lista gruesa, la de Eresbil. Me he sentido muy arropada por el Archivo Vasco de la Música.
- ¿Lo definiría como un proceso de trabajo complicado?
- Sí. Por ejemplo, para catalogar todo tuve que crear una base de datos propia, porque las que existían no me servían. Yo quería trabajar con la base y necesitaba meter datos que no se contemplaban en las que había. Eso fue bastante complicado. También lo fue estudiar bien las canciones, hacer una clasificación en tipos y descubrir el zortziko. Tuve que hacer un método de análisis específico para las canciones de este tipo.
- Una de las características de la música vasca es que continúa un tanto desperdigada y sigue siendo una gran desconocida. ¿Por eso escogió este trabajo?
- En parte sí. Eresbil o el coro Easo están haciendo un gran esfuerzo, así como las dos orquestas sinfónicas, pero tengo la sensación de que hay mucha música buena que está sin tocar y que no se conoce. En todas las canciones que he catalogado he encontrado cosas muy bonitas que estoy deseando que se interpreten. El contratenor Carlos Mena estuvo en casa y ha grabado algunas de esas canciones, de compositores como Isasi, Escudero, Sorozábal o Luis de Pablo.
- ¿Cuánto tiempo ha invertido en esta tesis?
- Años. Desde 1998, cuando conseguí la beca BBK hasta 2005, pero con intermitencias, porque he tenido dos niños.
- ¿Le gustaría seguir investigando?
- Sí. Hay cantidad de cosas que han quedado en el tintero. El aspecto social, aunque no creo que lo aborde de momento porque necesita de otro método, o el zortziko. Es un tipo de canción que no se agota en él porque la misma pieza existe para otros géneros. Y aquí entramos en otro tema: cómo definir un género musical, cómo hallar métodos de análisis lo más científicos posible para definirlo. Aunque es una preocupación de la musicología actual, en el mundo de la canción no se ha hecho nada.
- ¿Queda mucho por hacer en el mundo de la investigación musical en el País Vasco?
- Muchísimo. Eresbil, además de su fondo propio, dispone de un filón de cosas por descubrir.