AL DÍA
Los servicios mínimos aseguraron la atención médica en los hospitales
30.01.08 -

La sala de espera en el Hospital de Zumarraga se llenó ayer de pacientes.
SAN SEBASTIÁN. DV. La agitación que se avecinaba por la anunciada huelga general de Osakidetza, celebrada ayer, se dejó sentir en los hospitales de Gipuzkoa, aunque sin gran intensidad ya que los servicios mínimos garantizaron la atención médica. De hecho, para muchos usuarios, la huelga no pasó desapercibida ya que fueron avisados con antelación de las posibles cancelaciones. En vísperas del paro sindical, se desprogramó la mayoría de las consultas y se suspendieron cientos de pruebas médicas en todos los centros de la red pública vasca. En el Hospital Donostia, por ejemplo, hubo que cambiar la fecha de las operaciones a más de una treintena de pacientes por coincidir con el paro general y en el Hospital de Arrasate, se pospusieron dos de las tres intervenciones quirúrgicas programadas. Una situación similar se vivió ayer en el Hospital de Zumarraga, donde la programación quirúrgica se limitó a las operaciones urgentes.
En el Hospital Donostia la movilización se hizo un hueco entre los pasillos del edificio, cubiertos de octavillas reivindicativas en paredes y suelos. «La clínica está bastante desangelada. A las once de la mañana, casi todos los trabajadores se han sumado a la manifestación. Las plantas están funcionando como un sábado y en el laboratorio, los empleados están a tope porque como las secretarias no están en sus puestos de trabajo, los ordenadores permanecen apagados», comentaba una enfermera del Hospital Donostia.
La movilización de los trabajadores que se sumaron a la protesta contrastaba con la visión de los pacientes. «Me recibieron sin problemas. Además fuimos a visitar a un familiar ingresado y le hicieron las pruebas, le dieron de comer a su hora...», contaba una usuaria. En Urgencias, las salas vacías sorprendieron a las trabajadoras al otro lado de la ventanilla. «Las urgencias se están atendiendo con total normalidad, de hecho nos choca que haya tan poca gente para la época que es», apuntaba Aitziber, una de las administrativas.





