
Ejemplar de sapo corredor en la bahía de Txingudi. [DV]
La Sociedad de Ciencias Aranzadi considera "imprescindible" acometer un plan de gestión para garantizar la conservación del 'sapo corredor' en Euskadi, localizado en la bahía de Txingudi y en la playa Azkorri de Getxo, cuyas características genéticas aumentan su riesgo de extinción.
Investigadores de Aranzadi han dado a conocer hoy el resultado de un estudio genético de esta especie, cuyo hábitat "fragmentado" amenaza la supervivencia de las dos pequeñas poblaciones existentes en el País Vasco.
El "sapo corredor" (Bufo calamita) es un anfibio que no supera los diez centímetros de longitud y se diferencia de otras especies de ranas y sapos en que sus cortas patas traseras le obligan a desplazarse por medio de pequeñas carreras, en vez de a saltos.
Ion Garín y Ainhoa Iraola, miembros del equipo de trabajo que ha realizado el estudio, han informado en rueda de prensa de que las poblaciones de "sapo corredor" de Vizcaya y Gipuzkoa pertenecen a "linajes diferentes", la primera al extendido por toda la península y la segunda a la que habita en el norte.
Objetivo, aumentar la población
Su aislamiento geográfico ha impedido la migración de individuos, por lo que su variabilidad genética es baja, lo cual aumenta su riesgo de extinción, especialmente en Vizcaya, donde el empobrecimiento genético aumenta "considerablemente" debido a que el número de individuos es reducido.
Los expertos del departamento de Herpetología de Aranzadi proponen aumentar la población mediante el acondicionamiento de diferentes puntos de reproducción.
Garín e Iraola han señalado que en el área de Txingudi, pese a haber individuos para garantizar la supervivencia de la especie, los nuevos proyectos viarios y urbanísticos "podrían comprometer seriamente" su conservación, ya que acentuarían su aislamiento y destruirían charcas de reproducción.
Para evitarlo, plantean como "objetivo primordial" mantener conectados los puntos de reproducción, ya muy fragmentados y repartidos en núcleos por las zonas de Plaiaundi, donde se concentraron el 60% de las puestas encontradas el pasado año, Kostorbealde y Jaizubia, entre otros.
Además, el estudio genético de las dos poblaciones costeras de "sapo corredor" indica que deberían conservarse con los sapos residentes en cada una de ellas.