CULTURA
La OSE se une al Orfeón Pamplonés en un programa germánico-ruso

El Orfeón Pamplonés y la mezzo Gubanova durante el ensayo general del conciero, ayer en la sede de la OSE Miramón. [MICHELENA]
SAN SEBASTIÁN. DV. La Orquesta Sinfónica de Euskadi se enfrenta a un exigente programa en su próximo concierto de abono, que se celebrará en Donostia mañana viernes y el lunes. La agrupación, que estará liderada por Cristian Mandeal, su todavía director titular junto a Gilbert Varga, interpretará por primera vez la Rapsodia para contralto, coro masculino y orquesta de Brahms. A esta atractiva obra se unirá el poema sinfónico Una vida de héroe de su compatriota alemán, Richard Strauss, y la muy atractiva cantata Alexander Nevsky del creador ruso Sergei Prokofiev. Para la interpretación de dos de estas obras, la de Brahms y la de Prokofiev, se contará además con la joven mezzosoprano Ekaterina Gubanova como solista y con el Orfeón Pamplonés. El concierto estará precedido de una charla a cargo del trompa de la orquesta, Xabier Sarasa, que se celebrará en el foyer del Kursaal a las 18.45 horas.
Un coro habitual
Es la quinta ocasión en la que el Orfeón Pamplonés colabora con la Orquesta Sinfónica de Euskadi dentro de su temporada de abono y la octava vez que se une a la agrupación sinfónica. En palabras del director del coro navarro, Igor Ijurra, «para nosotros es un verdadero honor. La OSE es la orquesta del Estado con mayor número de abonados y sólo por eso ya es un reto actuar con ella. Cantar con la Sinfónica de Euskadi tiene un atractivo añadido y es el de actuar en auditorios tan magníficos como el Kursaal o el Euskalduna y en ciudades con una gran tradición musical como San Sebastián». Pero además no hay que olvidar que es una agrupación de casa, cercana, como la Sinfónica de Navarra».
La cantata Alexander Nevsky de Prokofiev, en la que interviene el Orfeón Pamplonés al completo con casi un centenar de cantores, es una obra que el coro conoce al dedillo. «Yo llevo casi dos años y medio dirigiendo el coro y es la obra que más veces hemos interpretado. En junio de 2006 la cantamos junto a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y Ewa Podles como solista, luego con la Sinfónica de Navarra y ahora acabamos de interpretarla en Asturias. Por eso, ahora no hemos tenido que trabajarla a nivel de lectura, sino simplemente adaptarnos a la interpretación del maestro».
Según explica Ijurra, Alexander Nevsky es una obra «de trazo grueso. Vocalmente es exigente para los hombres, porque tienen que cantar todo el tiempo en una tesitura muy aguda, pero en el plano armónico no es difícil», destaca. «No podemos olvidar que es una obra que en un principio fue pensada como música para una película y, por ello, se trata de una música muy plástica. La cantata fue hecha a posteriori y por eso refleja esa plasticidad. También me gustaría destacar el papel de la orquesta en esta obra. Hay muchos solos orquestales y la percusión es muy importante, con siete personas».
Frente a la composición de Prokofiev, la Rapsodia para contralto, coro masculino y orquesta de Brahms, que la Sinfónica de Euskadi aborda por primera vez, es «mucho más intimista», explica Igor Ijurra. «Para mí es una joya de la música, una de estas obras breves que tiene el autor y que es una maravilla, tanto en el aspecto musical como en el literario».
En opinión del director del Orfeón Pamplonés, la obra de Brahms «habla de la soledad. El texto es el motor de la obra y Brahms se adapta perfectamente a él. Por eso, es una obra de hondos sentimientos en la que se refleja el Brahms más sensible».
En las dos obras, el coro navarro se unirá a la otra gran protagonista de los conciertos, la mezzosoprano rusa Ekaterina Gubanova. Nacida en 1979, en 2002 se convirtió en el miembro más joven del programa para Jóvenes Artistas Vilar del Covent Garden, debutando en este escenario como Flora de La Traviata de Verdi. La cantante ha actuado ya con orquestas como la Filarmónica de la BBC y ha sido dirigida por maestros de la talla de Riccardo Muti o Simon Rattle. En su repertorio destacan Alexander Nevsky de Prokofiev, con la que debutó en los Proms de Londres; el Réquiem de Verdi y óperas como La Flauta Mágica, El oro del Rhin o Don Carlo, en escenarios como la Ópera Nacional de París, el Festival de Salzburgo o el Teatro Mariinsky de San Petersburgo o el Metropolitan de Nueva York.
El programa que interpreta la OSE se completa con el poema sinfónico Una vida de héroe de Richard Strauss. La obra, que completa el ciclo de composiciones de este tipo creadas por el músico alemán y que, por ello, es una especie de síntesis de su producción en este ámbito, requiere de una gran plantilla orquestal.





