SAN SEBASTIÁN. DV. El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, afirmó ayer que «ni el peor criminal» puede ser privado de sus derechos humanos «inviolables e inalienables» y que incluyen, entre otros aspectos, el rechazo al asesinato y a la «tortura», según enfatizó. El prelado donostiarra advirtió además de que la «crudeza» de la campaña electoral puede impedir el posterior acercamiento requerido «por la paz y la convivencia».
En su tradicional homilía con motivo del patrón de la capital guipuzcoana, Uriarte repasó la actualidad política vasca, marcada en las últimas semanas por la vuelta de los atentados de ETA, las denuncias de torturas de dos presuntos etarras detenidos por la Guardia Civil y la precampaña a las generales.
El prelado donostiarra aseguró que quienes «anhelan» la «paz y reconciliación» no pueden «dejar de preocuparse por un panorama poco alentador» en Euskadi. El obispo de San Sebastián incluyó en esta situación problemas «que resultan aún más clamorosos cuando se cumplen sesenta años de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre». En su intervención aludió a los guardias civiles asesinados en Francia por ETA, «que persiste obstinadamente en preparar nuevos atentados», y llamó la atención sobre la cada vez «mayor repulsa» a éste y «otros delitos vergonzosos» por parte de la sociedad. Recordó que la Declaración de los Derechos Humanos defiende el derecho a la vida pero excluye «tajantemente» la tortura, además del destierro y las detenciones «sin todas las debidas garantías».
Monseñor Uriarte se refirió también a los «sombríos nubarrones» que preceden a las próximas elecciones. «Sabemos que la liza electoral no es nunca un intercambio de buenas palabras, pero cuanto más despiadada sea la confrontación entre partidos, más difícil se torna la ulterior concertación», dijo. El obispo también abordó temas sociales. Consideró el aborto un «atentado contra la vida humana» y condenó la violencia contra las mujeres. n