SAN SEBASTIÁN. Con las cosas de comer no se juega. Y menos con los huevos. Más de la mitad de los casos de infecciones de origen alimentario que se diagnostican en el País Vasco tienen como causa la salmonela, una bacteria que a menudo campa a sus anchas en los huevos, contaminados por las heces de las propias aves. A pesar de los controles que se realizan en las granjas, en una de cada diez medias docenas de huevos que se comercializan en Euskadi se ha detectado la presencia de esta bacteria en alguno de los huevos de la caja. Granjas avícolas e instituciones competentes ya se han puesto manos a la obra para reducir esta prevalencia y, de paso, el riesgo de que aparezcan más casos de salmonelosis en humanos.
El estudio ha sido realizado por la Dirección de Salud Pública del Departamento de Sanidad y forma parte del programa Interdepartamental de control y minimización de la salmonelosis en la Comunidad Autónoma del País Vasco, puesto en marcha a finales de 2005 por Gobierno Vasco y las tres diputaciones.
Ligero aumento
Los resultados del estudio «no son alarmantes» aunque reflejan una prevalencia de la bacteria de la salmonela «mucho más elevada en el País Vasco que en otros países europeos como Irlanda o Inglaterra», donde las medias docenas contaminadas no llegan al 1% del total de las muestras analizadas. En el resto de España, la prevalencia sería «similar o superior» a la del País Vasco.
Las conclusiones del estudio señalan, asimismo, que si se toma como referencia otro análisis de la presencia de la bacteria en los huevos realizado en el País Vasco en 1989 -«con menos representatividad estadística que el actual»-, la prevalencia en los tres territorios habría aumentado ligeramente. «Con este análisis estamos seguros estadísticamente de que es el dato real», asegura Dolores Coll, responsable de Sanidad Alimentaria del Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco y coordinadora del estudio.
La elevada presencia de la bacteria hace que el riesgo de salmonelosis -intoxicación alimentaria con sintomatología grave que cursa con diarreas y vómitos- aumente «si la manipulación del huevo no es la correcta».
Eso sí, aunque los casos de salmonelosis en Gipuzkoa han disminuido en los últimos años, (se ha pasado de los 1.756 afectados en 2003 a los 690 notificados a los laboratorios en 2006), el Departamento de Sanidad lo sigue considerando «un problema de salud pública».
Los datos del estudio, publicados en el último Boletín Epidemiológico del País Vasco, se recogieron a finales de 2005 y principios de 2006.
Se analizaron un total de 890 muestras en centros de embalaje y en almacenes. Las primeras corresponden a huevos procedentes de granjas ubicadas en los tres territorios vascos y las segundas de explotaciones de fuera de la CAPV.
Según los resultados, la proporción de medias docenas contaminadas por salmonela que se ponen a la venta diariamente en el mercado es el 8,2%. Según la localización, la cáscara del huevo estaba contaminada en el 7,3% de los casos y el interior en el 1,1%. «La mayoría de casos de huevos con salmonela se encuentra en la cáscara y se puede prevenir con una correcta manipulación del huevo», asegura Coll.
En las diez medias docenas en las que se detectó salmonela en el interior, la mitad de los casos pertenecían a un serotipo no transmisible a las personas, aunque de gran importancia en sanidad animal
Más controles
Las muestras fueron analizadas en los laboratorios del Departamento de Sanidad y determinados tipos de cepas aisladas se enviaron al laboratorio nacional de referencia, centro Nacional de Alimentación, dependiente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
Antes de ser publicados, los datos se han comunicado al Departamento de Agricultura y las tres diputaciones forales que han reforzado las medidas de control en la cadena alimentaria para reducir la prevalencia de salmonela en los huevos.
Además, «las empresas llevan tiempo sensibilizadas y están trabajando seriamente en las granjas avícolas». De hecho, en la actualidad es obligatoria en toda España la vacunación de las gallinas ponedoras y existen unos protocolos de actuación en granja para evitar la contaminación y disminuir la presencia de salmonela en los huevos. «En el futuro realizaremos un nuevo estudio para ver si las medidas que se han tomado son las correctas y la prevalencia de la bacteria ha bajado», afirma Coll.
Asimismo, Sanidad puso en marcha a finales del año pasado una campaña dirigida a los manipuladores de alimentos profesionales y domésticos, explicando consejos de cómo utilizar el huevo «para que el pequeño porcentaje que está contaminado no provoque salmonelosis».