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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

religión
Una aproximación histórica que levanta ampollas

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Una aproximación histórica que levanta ampollas
Demetrio Fernández. [EFE]
san sebastián. DV. La aproximación histórica a la figura de Jesucristo escrita por el teólogo donostiarra José Antonio Pagola ha roto barreras en el mercado de la literatura religiosa, con unas ventas que superan los 20.000 ejemplares, y con la misma intensidad ha conseguido que algunos de los representantes de la corriente más conservadora de la Iglesia se abalancen sobre autor y obra con condenas del más grueso calibre en el ámbito católico: arriano, negador de la divinidad de Jesucristo... No obstante, también ha recibido la solidaridad de decenas de teólogos de todo el mundo y se han hecho públicos testimonios que lo consideran un libro «ejemplar».
A la cabeza de la acometida se sitúan el obispo de Tarazona, Demetrio Fernández, y el director del secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe -antaño Santa Inquisición-, José Rico Pavés, que tildan el libro de dañino para la Iglesia y fe católicas. El obispo asevera en una carta pastoral que «el Jesús de Pagola no es el Jesús de la fe de la Iglesia», porque está descrito según la «técnica de la desmitologización».
Fernández pronostica que el libro sembrará «confusión» y lamenta su éxito de ventas, -explicable en buena medida más por el boca a boca que por márketing-, sobre todo por la influencia que pueda tener en los fieles «más sencillos». Por eso se remite a recensiones efectuadas por quienes comparten la misma valoración anatemizadora del libro.
«Tentación arriana»
El obispo aragonés sostiene que Pagola ha «vaciado y rellenado» a Jesús, ignorando que la Iglesia ha trasmitido durante 2.000 años una imagen auténtica y fiel. «La tentación arriana -alerta- que ha recorrido la historia del cristianismo reduciendo a Jesucristo a un hombre excepcional, pero que no es Dios consubstancial al Padre, asoma en el conjunto de la obra».
Frente a un Jesucristo descrito con unos rasgos humanos, quizás demasiado humanos, Rico Pavés censura que Pagola construye su relato mediante una «dramática ruptura» entre la investigación histórica de Jesús y la fe en él.
En este sentido, sugiere que la metodología seguida por el teólogo donostiarra está contaminada por la perspectiva marxista, «bajo un prisma que evoca claramente el análisis de la lucha de clases».
Por eso, cuando Pagola señala en su introducción que escribe «desde la Iglesia Católica», el máximo responsable de la Doctrina de la Fe asegura que nada más lejos de la realidad y que por el contrario, Pagola asume las conclusiones de la «exégesis liberal; silencia la lectura histórica que la Tradición ha dado a numerosos pasajes evangélicos».
«Escatima el infierno»
Los críticos con Pagola coinciden tanto en su argumentario como en que el teólogo plantea presuntamente el problema de que para reconstruir la figura histórica de Jesús haya que prescindir de la fe. Frente a la apelación al «rigor» de Pagola, Rico Pavés defiende que la fe no sólo no adultera la «verdad histórica» de Jesús, sino que es la garante de su transmisión.
Otro de los críticos, José Antonio Sayés, entra a considerar algunas cuestiones, como el carácter compasivo de Jesús, que ofrece el perdón sin condiciones y se pregunta «¿qué arrepentimiento es ése?», además de lamentar unas líneas más adelante que «Pagola escatima siempre la existencia del infierno».
También le reprocha que nunca emplee el término 'milagro' para referirse a las curaciones de Jesús, y que silencie la multiplicación de los panes, el caminar sobre las aguas...; en último término, que niegue su naturaleza divina y lo presente como «un hombre que ha tenido una experiencia singular de Dios como Padre». Desde esa interpretación, Sayés le reprocha que la Eucaristía es tratada como «una cena de despedida», y que niega que la resurrección de Jesucristo fuera «histórica y trascendente».
Pagola entiende la resurrección como una «acción creadora de Dios acogiendo a Jesús» que se sustrae a cualquier experiencia mundana, que no se puede representar con nada, porque «nadie puede ser testigo de esa actuación trascendente de Dios».
Entre quienes descalifican la obra del teólogo se encuentra también José María Iraburu que introduce un prolijo intento de refutación con la advertencia de que Pagola «no cree» en la Iglesia Católica y concluye, aliviado, porque pese al éxito del libro, los daños serán muy limitados pues «son muy pocas las personas que hoy leen un libro de 542 páginas». Empero, manifiesta que la «peligrosidad mayor» de las doctrinas del teólogo donostiarra reside en publicaciones en medios de comunicación, «por donde llega a difundir sus errores a muchísimas personas».
Fenómeno teológico
El teólogo Xabier Picaza ha hecho una extensa valoración del libro, que considera el «fenómeno teológico» de 2007, a la vez que define a Pagola como «un don para la Iglesia». El libro es «ejemplar» porque, a su juicio, ningún autor moderno ha destacado con la fuerza de Pagola «el carácter evangélico de Jesús, la Buena Noticia de su Palabra y de su Vida, al servicio del conocimiento de Dios y de la salvación de los hombres, especialmente de aquellos a quienes Jesús amaba: los más pobres y excluidos de la sociedad religiosa y civil de su tiempo».
Respecto al método aplicado por Pagola, considera que es un compendio «admirable» de la investigación crítica sobre Jesús, tal como se ha realizado en los últimos cincuenta años, en Europa y América, tanto entre católicos como entre protestantes y judíos».
El teólogo bilbaíno concluye que el libro es «muy cristiano, muy católico, muy completo sobre la vida de Jesús. No quiere decir todo, no habla de Nicea, ni de la superación de Arrio; no habla de Ireneo, ni de los riesgos de los gnósticos. Pero de eso pueden escribir los que le condenan», propone.
El teólogo Alfredo Tamayo también ha salido en defensa de un libro «extraordinario»: «Pagola conoce lo mejor de la investigación histórica bíblica contemporánea y su aproximación histórica a la figura de Jesús está realmente a la altura de los tiempos... No me extraña -ha escrito- que el libro esté sublevando la ira y la contradicción de grupos católicos neoconfesionales y fundamentalistas. La ignorancia de estos círculos en cuestiones bíblicas es notable y bien conocida. En su saber sobre la Biblia no han llegado seguramente ni al siglo XX y siguen ignorando esa clave central para la interpretación de los textos sagrados que constituyen los «géneros literarios», la distinción entre lo que dice el texto y la forma de decirlo.
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