
En una larga entrevista publicada ayer en el diario El Mundo, Zapatero insiste en que decidió emprender el diálogo con la organización terrorista porque creía que existía «un terreno para poder llegar al final dialogado de la violencia», aunque señala que era consciente del «riesgo político que asumía». «Yo busqué la paz con ETA, pero a la vez preparaba la confrontación», señala Zapatero, quien asegura que en el proceso para lograr el fin de la violencia no tuvo precio político. «Ni lo tuvo, ni lo tiene, ni lo tendrá», afirma.
El jefe del Ejecutivo asegura que «el que un proceso como el mantenido con ETA exista una alta probabilidad de éxito no quiere decir que no sea muy difícil consumarla» y afirma que tras la «barbaridad» de la T-4, los contactos siguieron pero con una situación ya «muy deteriorada», en la que «había ya muy pocas posibilidades».
En este sentido, Zapatero asegura que su principio ético era «agotar hasta el último suspiro» para evitar que hubiera más víctimas y que el Gobierno mantuvo siempre unos principios «clarísimos» de las reglas, que eran la democracia y la Constitución. Y añade que ésa «es la parte más difícil de ser presidente de una democracia con un grupo terrorista enfrente».
En la entrevista, el presidente del Gobierno reprocha, por otra parte, al líder del PP, Mariano Rajoy, la falta del apoyo de su partido en la lucha antiterrorista. «Tengo la convicción absoluta, al cien por cien, de que Rajoy no ha querido apoyarme», sentencia.
La oposición de Rajoy
En la entrevista, de la que ayer se publicó una primera entrega de seis páginas y que refleja ocho horas de «debate», el presidente del Gobierno asegura que Rajoy «en público ha sido extraordinariamente duro», pero afirma que en las reuniones mantenidas en privado el líder popular ha sido «más comprensivo, tal vez por una cuestión de cortesía».
«Rajoy sólo se ha manifestado por el terrorismo. Ha salido 10 veces a la calle por el terrorismo. El 50% de las preguntas que me ha hecho han sido sobre ETA y el terrorismo. Es el único líder de la oposición que ha preguntado sobre política antiterrorista», apunta Zapatero.
Respecto a la huelga de hambre llevada a cabo por el etarra Iñaki de Juana, Zapatero asegura que su obligación era conseguir el «difícil equilibrio» de que no se muriera sin ceder tampoco a los objetivos de un terrorista como él. «El Estado acertó porque tomó una primera decisión con la que se evitó su probable muerte y a la vez mantuvimos los principios...», afirma.
Preguntado por la Ley de Banderas, el presidente del Gobierno se muestra partidario de que la bandera nacional ondee en todos los edificios públicos, pero precisa que no es partidario de una «guerra de banderas». «El Partido Socialista tiene 130 años de historia y de luchar y de defender la bandera de la España democrática desde hace mucho más de 30 años», afirma Rodríguez Zapatero, para quien es «patético» que también se utilice la enseña cuando se sabe que «hay problemas para verla ondear en determinados ámbitos».
Respecto a la Iglesia católica, y a sus últimas manifestaciones, el líder del Ejecutivo asegura tener «un gran respeto» por la familia cristiana, pero que hay que tener el mismo respeto por quien quiere convivir en pareja sin casarse o por quien siendo homosexual decide convivir en matrimonio con su pareja. Además, recuerda que «quien hace las leyes es la mayoría democrática de la sociedad civil».
Zapatero también habla sobre asuntos como el concepto de Nación, el derecho a la lengua, el Estatuto catalán o la sentencia del 11-M. AGENCIAS
















