No obstante, los responsables creo que no han tenido en cuenta que esta obra no es una obra al uso, pues deben trabajar cuando las personas, los residentes están dentro... con lo que las precauciones deben ser extremas.
Desgraciadamente no ocurre así. La sensibilidad hacia los residentes brilla por su ausencia. Los ruidos no soportarían cualquier mínimo examen de salud laboral. Da la impresión de que la improvisación es la que campa a sus anchas y que los deberes previos (en este caso de gran importancia) que toda obra requiere brillan por su ausencia.
Sabemos cuándo empezó todo, pero nadie es capaz de decir, al menos a los familiares, cuándo va a finalizar todo este desaguisado. Además cada día aparecen datos nuevos. El penúltimo: la planta cuarta está finalizada (donde estará ubicada la cafetería) pero como la zona de cocina y comedor de la 3ª también se va a remodelar, mientras duren las obras de estas últimas, será la zona de cafetería la que se utilizará para tal fin. Pero hete aquí que casi todo lo previo está por hacer, con lo que adivinar cuándo puede estar en pleno funcionamiento la cafetería es como jugar a la lotería. ¿Señores responsables! Un poco de seriedad y un mucho de control de las empresas que deben hacer los trabajos. Desde estas líneas invito a la señora diputada foral a que haga una visita detallada a las instalaciones y compruebe in situ la situación. La paciencia puede llegar a ser cuasi infinita pero también se acaba. ¿No hagan que la nuestra se acabe.





