
El estudio hidrogeológico realizado por el ADIF se enmarca dentro de la declaración de impacto ambiental de las obras del TAV.
En el caso de la afección de las mismas a la subunidad hidrogeológica de Udalatx, el presente estudio se centra únicamente en el túnel correspondiente al tramo Mondragón-Elorrio. Pero hay que tener en cuenta que la subunidad de Udalatx se verá afectada por otros dos túneles adicionales correspondientes al tramo ferroviario en dirección a San Sebastián.
Afecciones
Desde un punto de vista teórico, el grado de afección que la construcción de un túnel producirá en un acuífero depende fundamentalmente de si la perforación se produce en zona no saturada o por debajo del nivel freático (nivel de agua).
En el primer caso la afección puede ser irrelevante, pero en el segundo «el túnel constituirá un dren del acuífero, de forma que el volumen de agua subterránea almacenada por encima de la cota del túnel circulará hacia el mismo, produciéndose, en un primer momento, un vaciado del acuífero; tras este momento, y en el caso de que el túnel no se impermeabilizase totalmente, quedaría alterado el esquema de flujo subterráneo, descargándose los recursos renovables anualmente en una porción de acuífero por la obra. Desde el punto de vista cuantitativo, esta situación, por la que se crea un punto artificial de descarga de los recursos del acuífero, supondrá una merma, total o parcial, de los recursos drenados por los puntos tradicionales de salida y, por tanto, de sus eventuales aprovechamientos», sostiene el informe.
El túnel Mondragón-Elorrio afectaría, concretamente, a los siguientes aprovechamientos: manantiales de Abola, Bostiturrieta, Kobate y captaciones asociadas.
En el caso de los dos primeros -Abola y Bostiturrieta- el estudio constata que el túnel se encontrará «por debajo del nivel freático natural», es decir, por debajo del nivel del acuífero, con lo que la afección a ambos manan- tiales «será una reducción de su descarga, que podría llegar a anularse si la cota a la que el tú- nel alcance finalmente el sec- tor es sensiblemente inferior a la cota de descarga del manantial».
Las previsiones no resultan tan preocupantes en el caso del sector de Kobate, donde afortunadamente el túnel se encuentra «por encima del nivel freático natural del acuífero, es decir, en zona no saturada». Pero lo que se evitará es que, como consecuencia de la reducción del manantial de Bostiturrieta, se reduzcan también el caudal del de Kobate, dada la conexión existente entre ambos acuíferos.





