
El proyecto llega para un edificio que cumple 11 años como casa de cultura, pero que en este periodo ha vivido cambios que han cambiado sus usos. Los proyectos más destacados que ha acogido Portalea en los últimos años han sido la creación del Museo de la Industria Armera (cuya segunda fase sigue en construcción), la ampliación de la biblioteca (en ejecución) y el traslado a sus instalaciones de la Escuela de Música Juan Bautista Gisasola.
Estas circunstancias han agudizado el problema de accesos. «Tras estos proyectos vemos el momento de hacer una revisión de los elementos comunes del edificio» explica el concejal de Urbanismo Miguel de los Toyos. Por este motivo, el consistorio solicitó al arquitecto responsable de los tres proyectos citados una valoración sobre las posibilidades para optimizar las zonas comunes de edificio y el encaje de un nuevo ascensor. Recibido este informe, el Ayuntamiento espera a la aprobación de los presupuestos de este año, en los que se contempla una partida para la solicitud de proyectos. Ahí arrancaría un proceso consistente en la redacción del proyecto, su aprobación, salida del mismo a concurso y adjudicación. Está previsto que esta fase previa se dilate durante el presente ejercicio por lo que la materialización del proyecto deberá esperar al año 2009, según las previsiones del Ayuntamiento.
«Sí tiene encaje»
«Lo que nos ha transmitido la valoración es que sí tiene encaje la dotación de un segundo ascensor» explica De los Toyos. La ubicación de este ascensor sería anexa al existente actualmente. La posibilidad que se contempla de forma previa a la redacción del proyecto es que se sitúe a la izquierda del actual, visto desde la entrada. Así, quedaría detrás de la actual situación de la conserjería, que podría variar en función de este proyecto.
Este segundo ascensor discurriría por el interior del edificio hasta el segundo piso. A partir de ahí, el ascensor seguiría por fuera del edificio, ya que el mismo presenta distintas alturas. Así, podría tratarse de un elevador panorámico hacia el exterior, con el fin de que llegue hasta la quinta planta, la última, en la que se ubica el Museo de la Industria Armera.
La dotación de este acceso permitirá continuar con la actividad del edificio, estimada en más de un millar de usuarios al día. Un servicio como la biblioteca municipal Juan San Martín acapara más de la mitad de estas personas. A ello se suman los alumnos con que cuenta la Escuela de Música, los cursos de danza que desarrolla Kezka, las clases de las escuelas municipales de dibujo y cerámica, las exposiciones, conferencias, jornadas y otras actividades que se desarrollan en los distintos pisos de estas instalaciones.





