«Este año ha sido clave por las elecciones municipales, de las que hacemos una valoración muy positiva porque fuimos el único grupo que creció en número de votos, lo que nos llevó a crecer también en representatividad en la Corporación, de dos a tres concejales», recordaba Peio Gaskon.
En cualquier caso, Gaskon aseguraba que «es difícil valorar aspectos de la ciudad porque en nuestro futuro a corto plazo estamos pensando en nuestra ilegalización como partido». Para Gaskon, se trata de algo más que eso y denunciaba que va «contra el independentismo como proyecto político. Seguimos y seguiremos», prometía el portavoz abertzale, «trabajando por un Irun más participativo y más social, pero lo haremos sabiendo que la espada de Damocles pende sobre nosotros».
Aunque suene a tema de otras instituciones, Gaskon no duda de que la posible ilegalización de ANV afecte a la política local. «Desde el cambio de mandato ha habido otra actitud en el Gobierno local, que se ha abierto al diálogo y hemos podido participar en la toma de algunas decisiones. Ocurrió en los primeros Plenos del mandato, y también a la hora de conformar el Consejo Asesor de Urbanismo».
Sin embargo, Gaskon prevé un «clima enrarecido» porque será «difícil» hablar con este Gobierno socialista «cuando su partido nos quiere dejar fuera de la mesa. Hoy deberíamos estar hablando de sus seis meses de gobierno, pero no nos queda otra que hablar de la posible suspensión de nuestra actividad».









