A partir del día de hoy ya no hay lugar para los juegos florales, para la queja o para la promesa. Es la hora de la gestión. Más nos vale a todos que no desilusione a quienes han creído él. Me agradaría mucho que el tiempo disipara la inquietud que todavía sienten un buen número de realistas.
El nuevo presidente inicia su tarea con una sociedad dividida entre la amplia mayoría de quienes creen en él y los que todavía desconfían. En la campaña ha ido buscando y encontrando enemigos, a veces imaginarios, que le han permitido hacerse fuerte, cohesionar a sus fieles. Tendrá que hacer un esfuerzo por tender puentes. No existe futuro en un escenario de confrontación como la que ahora existe y que él, en una medida, ha contribuido a construir.
Personalmente les tengo que confesar que, a pesar de la preocupación por la Real, he disfrutado de la campaña. Después de que mis amigos lleven años haciéndome creer que soy un periodista bastante ponderado, ha sido divertido vivir un par de semanas formando parte del eje del mal. No pasa nada. En Gipuzkoa, por fortuna, la verdad tiene las piernas largas. Lo que hace falta es que no defraudes a tus seguidores. Son muchos los realistas que confían en ti.








