El estudio revela algunas curiosidades. La Oreja de Van Gogh arrasa en música, por lo que la marcha de Amaia Montero viene a ser para este país más traumática de lo que fue en su día la escisión del PNV. Y se mantiene el «hecho diferencial» entre territorios: el conjunto de los vascos prefiere el bacalao, pero los guipuzcoanos elegimos el queso como alimento. Es como nuestro impuesto de sociedades, o así.
¿Y el pulso entre Olentzero y Reyes Magos? La mayoría de los vascos prefiere al carbonero por un ligero margen sobre sus majestades, aunque más del 25% de la población soluciona la guerra pidiendo regalos a ambos. ¿Quién dijo que los vascos no somos pragmáticos? ¿O acaso hemos descubierto que los Reyes son, de verdad, el lehendakari? Lo malo del estudio es cuando dibuja perfiles. Entre quienes piden sus regalos a Olentzero predominan los que «suben al monte y comen intxaursalsa», y entre quienes escriben a los Magos abundan los que «van a Misa y se sienten de derechas»: ¿de verdad que resultamos tan básicos como los clichés?
La verdadera conclusión de esa orgía de datos es que los vascos somos más complejos, mestizos y variopintos que las encuestas. Aunque a la mayoría nos gusten los pintxos por encima de todas las cosas.





