Entre 2003 y 2007 el uso del automóvil no ha dejado de crecer hasta cerrar el periodo cuatro puntos por encima: del 34,6% de empleo de coche registrado en el año 2000 se ha pasado al 38,6% del 2005. El transporte público crece «algo, pero su subida la contrarresta el retroceso peatonal, con lo que la suma de ambos ha caído en el periodo analizado tres puntos y medio, hasta el 56% de las distancias cubiertas a lo largo del año.
Contra esa realidad, la consejera Esther Larrañaga apuntó varias medidas necesarias a adoptar por todos: la necesidad de contar con una «buena» red de transporte público, y que «existiendo» sea utilizada por los ciudadanos, medidas como compartir el coche para reducir su presencia en las vías de circulación, una buena red de transporte ferroviario, tanto de cercanías como a gran escala, como el Tren de Alta Velocidad, apuesta del Gobierno vasco, como «red estratégica de comunicaciones con Europa y el Estado que permite también el transporte de mercancías», afirmó.
Y unido al creciente uso del automóvil, las emisiones de gases que contribuyen al efecto invernadero y al cambio climático. El informe en ese capítulo revela que las emisiones se han reducido un 22% en Euskadi entre 1990 y el año pasado.
La consejera precisó que además son necesarias otras medidas que reduzcan las emisiones de CO2 en las ciudades, entre las que puso el ejemplo de la reciente polémica en torno a la posible implantación de peajes para acceder con vehículos a las ciudades, una medida que Larrañaga cree que, además de ser una más de las previstas, resultará inevitable a «medio plazo» pero tendría que venir acompañada de otras como la creación de aparcamientos disuasorios, peatonalizaciones o la mejora de la red de transporte público.







