Sólo los otros cuatro (contaminación del suelo, fomento de energías sostenibles, equilibrio territorial y adaptación al cambio climático), salen airosos y aprueban.
Con esas conclusiones en la mano, la consejera de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Esther Larrañaga, calificó la tendencia hacia la sostenibilidad medioambiental en Euskadi con un «6 o un 6,5» porque aún no se pueden tomar en cuenta acciones ya emprendidas que «todavía no se ven», como las relativas a la política de aguas, pero que «tendrán una incidencia favorable». No es una «foto fija», puntualizó.
Pero sin serlo, el informe anual que elabora su departamento sí arroja luz sobre aspectos en niveles preocupantes desde hace tiempo que no terminan de arrancar: no se detiene la escalada en el consumo «responsable» de recursos naturales, un parámetro disparado en el que en el último año sólo ha descendido el gasto en agua (un 13%), frente al alza sin visos de cambio de tendencia en el consumo de energía, un 15% más el año pasado, el de suelos (12%) o de los materiales, otro 9% superior al registrado en 2006.
Con lo que los consumos aumentan en términos absolutos, aunque lo hagan por debajo del PIB, tal y como entresacó la consejera. Y, a fin de cuentas, de la mano de esa suma de consumos, van enlazados otros indicadores, como la generación de residuos y vertidos y la necesidad de medidas de cara a su reducción o la implantación progresiva de energías sostenibles que ayuden a invertir esa tendencia. Euskadi cerró el año pasado con un consumo de electricidad generado por energías renovables del 14%. El compromiso establecido para 2010 está fijado en el 29%.
Residuos peligrosos
En materia de residuos, el informe muestra una «estabilización» en la generación de residuos urbanos pero revela un «ligero». aumento en los calificados como «peligrosos». En ese aspecto, Esther Larrañaga afirmó que pese a ese incremento en la generación de residuos peligrosos, este aumento ha sido inferior al crecimiento de la actividad industrial y se «valoriza hoy el 57% y se espera alcanzar el 67% en 2012».
La consejera hizo hincapié en que «queda un largo camino por delante», en el campo del reciclaje: los vascos en su conjunto recuperan el 51% del papel, en torno al 52% del vidrio y el 47% del resto de los envases utilizados.
El cómputo final está situado en 545 kilos por habitante y año. El 56% de los residuos urbanos se eliminan en vertedero y el 15% mediante la técnica de incineración. La media de reciclaje total ha subido en torno a siete puntos en cinco años y ha pasado del 22% recuperado en el año 2000 al casi 30% de hace dos años.
El porcentaje de basura generada por los núcleos urbanos ha experimentado un retroceso: del 77% establecido en el año 2000 al 56% con el que se cerró 2005, último año contabilizado en el informe ayer presentado en Bilbao por los responsables del departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco en pleno.
El informe se detiene en otros aspectos, como la calidad del agua y, sobremanera, el suelo, tanto en lo que respecta a su recuperación después de haber sido contaminado, como en lo relativo a lo que se conoce como «la artificialización» de superficie de suelo habilitada para acometer intervenciones urbanísticas.
Este parámetro, que siempre arrojaba balances negativos, este año cerrará el ejercicio en positivo, tras caer de las 1.635 hectáreas que se destinaron a acciones urbanísticas en el periodo 2004/2005 hasta las apenas 273 que se liberaron entre el año pasado y el actual.
En los últimos años, se ha avanzado «notablemente» tanto en recuperación de suelos contaminados como en la prevención de esa contaminación, Euskadi cerró 2006 con un total de 145 hectáreas de suelo contaminado que han sido recuperadas para nuevos usos, más del doble de superficie de la que se recuperaba en 2002 y más de 40 hectáreas por encima de las computadas hace dos años.
Aire y agua, mejor
El indicador relativo a la calidad del aire y el agua ha experimentado «mejoras», aunque en el caso del aire, se necesita un "mayor esfuerzo" para controlar la emisión de algunas sustancias, mientras que en la calidad del agua se observa una «ligera mejoría» desde 2004 que se convierte en estancamiento en cuanto a la calidad de agua de los ríos vascos.
En este punto la consejera recordó que están en marcha infraestructuras en proyecto de ejecución como las de los ríos Deba, entre Arrasate y Elgoibar, y el Oria, intervenciones que recordó han supuesto que Gipuzkoa partiera de una situación de salida por detrás de territorios como Bizkaia en ese terreno. En aguas costeras la tendencia es positiva pero negativa en las conocidas como «estuáricas». El informe califica de buena la calidad de las aguas para baño y consumo.
Ruido
Otros dos aspectos que han sido finalmente englobados son el ruido y la biodiversidad. El director de Planificación, Evaluación y Control Ambiental, Alberto Jiménez de Aberasturi, calculó que alrededor del 4% de la población vasca está expuesta al ruido generado por tráfico «nocturno por carretera» y otro 12% al que se produce durante el día. Otro 5% tiene que convivir con las molestias acústicas generadas por el tráfico ferroviario.
Respecto a la biodiversidad, el departamento ha puesto la conservación y preservación de especies den extinción en primera línea de prioridades. El informe observa una tendencia en Euskadi «diversa». Se calcula que existen hoy en la geografía vasca 42 especias de fauna y otras 44 de flora calificadas como vulnerables o en vías de extinción, así como otras 34 de vertebrados.







