El primer premio adjudica 3 millones de euros por serie. Como hay 185 series, supone 555 millones de euros a repartir. Es decir, 300.000 euros al décimo. Ese talón al portador que los agraciados no se cansan de mostrar cuando les ha coincidido con la cifra que ha extraído uno de los pequeños escolares del Colegio de San Ildefonso, de Madrid. Es el premio a la fe, a la esperanza y muchas veces a la caridad... con uno mismo.
Gipuzkoa juega para este sorteo 44.343.400 euros, lo que supone 64,09 por habitante. La Organización Nacional de Loterías y Apuestas del Estado (Onlae) adjudicó este año para la venta en nuestro territorio nada menos que 221.717 billetes. Si se han vendido todos, el porcentaje de posibilidades de tener el apreciado 'gordo' es del 1,5% aproximadamente, ya que son 15.725.000 billetes los que componen toda el panorama del sorteo. Visto así, hay que tener esperanza.
Este año, además, se han impreso 185 series de cada uno de los 85.000 números que entran a presión en el bombo gigantesco que gira cada vez que se rellena los dos alambres de cada sesión. Uno para los números y otro para los premios. Allí están metidos grabados en bolas de resistente madera de boj desde el 00000 hasta el 84999, mientras en el pequeño están las esferas de los 13.334 premios. Tantos, que parece mentira que no toque a todo el mundo.
Además del 'gordo' se adjudica un segundo premio de 1 millón de euros, es decir, 100.000 al décimo, también para darse un homenaje toda la familia. Como son 185 series, se reparten 185 millones. Se dice pronto. El tercero es de 500.000 euros a la serie. O sea, 92,5 millones para las 185 series. O sea, 50.000 euros al décimo. Sigue siendo una bonita cifra para mejorar la calidad de vida del premiado. Más de ocho millones de las antiguas y casi olvidadas pesetas.
Los premios menores también compensan a los que les toca. Los dos cuartos premios adjudican 200.000 euros, es decir, 20.000 a cada décimo. Y los ocho quintos terminan de confirmar la esperanza porque dan a cada número 50.000 euros, o sea, 5.000 a cada décimo, casi un millón de pesetillas.
Luego está la pedrea, donde mira la mayoría al día siguiente. Esa lista donde es imposible que no esté nuestro número que te sirve para recuperar lo puesto. O el reintegro, a ver si el último número de nuestro décimo o de la participación aquella cogida al azar o por instinto la recuperamos.
Mañana es el día de la esperanza en el 'gordo' y pasado será el de la fe para reunir en un montoncito todos los décimos, participaciones, papelitos cambiados en el bar o en los comercios y constatar si coincide con algunos de los que ofrece la doble página que publicarán todos los periódicos. Por ejemplo, DV.





