Si un hombre dio muestras de su talla, nunca mejor dicho, ese fue Zigic. El espigado ariete serbio desequilibró el encuentro nada más salir al campo.
En el primer balón que tocó, logró mandarlo al fondo de las mallas. También demostró que ser un grandullón no está reñido con saber tratar el esférico cuando lo tienes entre los pies.
Al poco tiempo de lograr la igualada, Zigic volvió a tener otro balón dentro del área y volvió a obligar a Otermin a sacarlo de dentro de la portería.
El delantero cogió la bola en el segundo palo, la aguantó y con un sutil gesto, mandó al suelo a los dos jugadores que salieron a tapar su disparo. Luego, en vez de acabar machacando al portero, decidió ponerlo en la escuadra contraria con el interior de su pierna derecha.
Para más inri, celebró el tanto como un jugador de baloncesto, lo que realmente parece. Zigic se fue al córner y emuló un lanzamiento de triple.
Sin duda, en la noche de ayer, el ex del Racing fue el jugador más determinante.





