
LAS PREGUNTAS
1 ¿Comparte que en San Sebastián se está produciendo un cambio cualitativo con su apuesta por la ciencia y la innovación?
2 ¿Cuáles son a su juicio las fortalezas y debilidades de este nuevo escenario?
3 ¿Cómo imagina la ciudad dentro de diez-quince años?
2- La principal amenaza es no tomar decisiones estratégicas, porque los demás las van a tomar. Y la segunda, errar en las decisiones, porque alguno de los demás acertará. Está demostrado que las sociedades que invierten en educación, investigación, desarrollo e innovación son las que progresan. Si no lo hacemos seremos débiles. La estructura económica del territorio, en el que las grandes empresas no son mayoría, nos limita, en este esfuerzo. La decisión pasa por el establecimiento de alianzas entre las empresas para realizar desarrollos científico-tecnológicos conjuntos.
3- Es difícil pensar que en un futuro cercano el diseño de Donostia no siga siendo parecido al actual. El espacio es escaso y decididamente caro. Eso dificulta que empresas extranjeras se ubiquen en Donostia, porque siempre habrá una solución más económica para ellas. El crecimiento seguirá siendo, básicamente, endógeno y orientado hacia la nueva economía: las tecnologías de la información y las telecomunicaciones, la industria relacionada con ciencias de la salud, las micro y nanotecnologías, la energía, el medio ambiente, sin olvidar los sectores tradicionales de la ciudad.
2- La actividad investigadora e innovadora se desarrolla por grupos consolidados, con una larga trayectoria, que después de muchos años de esfuerzo van viendo reconocida su labor. Claro reflejo son los resultados de la evaluación realizada por el Gobierno Vasco para la concesión de ayudas en la que de los 156 grupos, 148 son de la UPV y concretamente 41 del campus de Gipuzkoa. Sin embargo, hay debilidades. Es necesario un mayor apoyo a la investigación básica y en áreas de menor arraigo empresarial, una mayor interrelación entre la empresa y la universidad...
3-Como viene recogido en la reflexión estratégica G2020, espero un escenario con empresas, instituciones y personas innovadoras, una red de universidades, centros tecnológicos, unidades de I+D empresariales y de otros organismos dedicados a investigar, a trasladar los resultados de su investigación a la empresa y a formar personas, que recojan los conocimientos y tecnologías más avanzados para acercarlos a la realidad guipuzcoana. Un referente internacional especializado en ciertas áreas de las que hoy en día tenemos masa crítica para poder alcanzarlo».
2- El modelo donostiarra-guipuzcoano se diferencia en que estos centros han sido impulsados desde dentro. La creación de conocimiento depende esencialmente de las personas y si éstas no están conectadas con el territorio, existe un riesgo de pérdida de ese valor. Tenemos que atraer personas de otros lugares, pero es importante el control local, que los liderazgos estén muy conectados al territorio. ¿Riesgos? La incipiente inversión privada; es importante que haya una conexión con las empresas para que puedan generar nuevos proyectos.
3- Identificaría la ciudad como un gran centro de conocimiento en el que compartimos nuestra vida con personas venidas de otros lugares, así como donostiarras que han vuelto después de haber desarrollado sus actividades en otros lugares. Ese doble efecto debería provocar un revulsivo en la vida sociocultural de Donostia que removerá, y rejuvenecerá, la imagen de la ciudad. Debería producir un efecto de polinización que permita innovar más y más rápidamente. Tenemos que conseguir atraer conocimiento pero, sobre todo, retenerlo».
2- La tarea de arrancar y promover un nuevo espacio se está haciendo bien. Este está siendo un proceso muy innovador para la propia ciudad. Donostia ya no sólo ofrece belleza, cultura, gastronomía, ahora empezará a ofertar espacios y entornos adecuados para investigar. La innovación conlleva riesgos y tenemos que ser tolerantes con los errores. Es importante pensar en grande, con mayúsculas, al talento hay que atraerlo allí donde esté. Tendremos que pensar cómo se integran, no solo investigadores, sino familias que no hablan euskera ni castellano y además muchas de ellas no tendrán vocación de permanencia.





