Confebask dijo que cualquier defensa de intereses «queda inmediatamente deslegitimada si utiliza la coacción y la amenaza» y subrayó «la incompatibilidad de la violencia con la actividad económica y con la libertad y los derechos de la amplia mayoría de vascos que respalda el proyecto». Por ello, pidió a estas empresas implicadas en la Y vasca que sigan con su trabajo que ayudará «en nuestra conexión con los ejes de desarrollo actualmente existentes y en el progreso de Euskadi y sus ciudadanos».
En similares términos se pronunció la Confederación Empresarial de Vizcaya (Cebek) al manifestar su más «enérgica condena y rechazo» a la agresión sufrida por Tecsa. Los empresarios vizcaínos mostraron su total apoyo tanto a la empresa como a sus trabajadores y recordaron que el proyecto del TAV es «fundamental para el desarrollo económico» del territorio. Para Cebek, se trata de la infraestructura de «mayor envergadura» que va a implantarse en Euskadi en los próximos años y va a suponer un «avance extraordinario para la competitividad general del país».
Por su parte, el PP presentó una proposición no de ley urgente en la que pide a la Cámara vasca que condene «con la máxima firmeza las amenazas y ataques recibidos por las empresas adjudicatarias de las obras de la Y». El parlamentario popular Borja Sémper consideró necesario que el hemiciclo vasco «cierre filas» en torno a esta infraestructura. AGENCIAS






