El molino papelero de Legazpi data de principios del siglo XIX y es el único que existe en la Comunidad Autónoma Vasca. En su interior se desarrolló durante todo el siglo XIX y principios del XX la fabricación de papel. La Avpiop asegura que merece especial atención la maquinaria que todavía se puede observar en su interior. «En la planta baja se observan los apoyos de los motores hoy desaparecidos y que movían los molinos ubicados en la planta superior. Se conservan cuatro molinos de piedra con cuba de hormigón armado con dos piedras cada uno. Estos molinos dejaron de utilizarse en 1965 fecha en la que su trabajo pasó a ser desempeñado por un pulper. Igualmente en el edificio se conservan dos pilas de refino, y dos tamices vibradores colgados con contramarcha con motor propio que imprime movimiento por el que la pasta de papel se desprendía de las impurezas. Es de destacar también otros elementos como una guillotina y restos de un secadero de papel».
En cuanto a la papelera del Araxes de Tolosa, la asociación considera que «el conjunto de las instalaciones y edificios que completan la fábrica constituyen el conjunto patrimonial papelero más importante de la CAV, una vez superada la tecnología de los molinos papeleros. Entre sus instalaciones destaca tanto la infraestructura hidráulica con su imponente acueducto de Eugenio Ribera en Leaburu, las instalaciones fabriles de diferentes cronologías y tipologías y su colonia industrial que acoge varios tipos de edificios residenciales para empleados de la fábrica así como un edificio religioso», afirma la Avpiop.















