La aprobación de las cuentas será un bálsamo para el Gobierno foral (PNV-EA), sumido en la confusión tras la bronca suscitada por su incapacidad en acordar el Impuesto de Sociedades. La sesión de ayer tenía el morbo de ver si la trifulca entre PNV y EA se trasladaba al pleno presupuestario. No fue así. El bipartito hizo de tripas corazón y se limitó a encajar las durísimas críticas recibidas desde el PSE y PP.
De hecho, ayer se vivieron dos plenos en uno. Socialistas y populares quisieron llevar el agua a la piedra de moler del Impuesto de Sociedades, mientras que PNV y EA, ayudados por EB, encauzaron el debate hacia el presupuesto.
El pleno de las cuentas de 2008 se saldó sin sorpresas. El proyecto contó con el visto bueno de PNV, EA y EB, el voto en contra de PSE y PP, y la abstención de Aralar. Las enmiendas a la totalidad de socialistas y populares decayeron.
El documento recibirá la aprobación definitiva el jueves de la próxima semana, una vez incorporadas las enmiendas parciales.
El Ejecutivo foral, que gobierna en minoría, tiene asegurado la aprobación en ese segundo pleno, ya que cuenta con el apoyo de EB y, quizá, de Aralar.
Socialistas y populares coincidieron en algunos de los argumentos para pedir la devolución de las cuentas. Ambos grupos criticaron que el bipartito quiera utilizar 60 millones de euros provenientes de remanentes fiscales de 2006 y 2007 en un presupuesto extraordinario. Los dos partidos consideran que ese dinero debe figurar en el presupuesto ordinario y debatir su destino como tal.
Joxean Rekondo, portavoz de EA, indicó que las enmiendas a la totalidad deben reflejar una «visión alternativa» de las cuentas del territorio. En su opinión, ninguna de las dos presentadas muestran unas diferencias de criterio tan insalvables como para pedir la devolución.
En el caso del presupuesto extraordinario, Rekondo afirmó que será aprobado vía norma foral, tras su deliberación en las Juntas Generales.
PSE y PP también coincidieron en criticar la partida destinada a Udalbide. En opinión de Miguel Buen (PSE), con esta decisión el bipartito «quiere satisfacer los intereses políticos de una parte de la representación de estas Juntas». Para Regina Otaola (PP), se aprobará «a mayor gloria de la uniformidad nacionalista. Siguen en la senda de impulsar el nacionalismo a costa de olvidarse de los problemas reales de la gente», añadió.
Joseba Antxustegi, portavoz del PNV, acusó a socialistas y populares de no dar «ni una sola razón válida para presentar enmiendas a la totalidad. El año que viene hay elecciones y es en esta clave en la que se mueven el PSE y el PP».
Respecto de Udalbide, Antxustegi indicó que la partida es legal y que solo pretende subvencionar a una institución «que promueve la colaboración entre diversos municipios».
Otaola, alcaldesa de Lizartza, aprovechó para indicar que esta localidad no aportará ninguna cantidad a Udalbide. «Se daba dinero con el anterior alcalde», señaló, en referencia a la pasada legislatura, cuando ostentó este cargo Joseba Egibar, presidente del GBB.
Renta básica
Los socialistas denunciaron las «notables carencias» en política social. Buen resaltó que no se contempla ninguna partida para dar cobertura al acuerdo de las Juntas Generales para incrementar la renta básica hasta el salario mínimo interprofesional.
Joxean Rekondo respondió que la norma aprobada en julio permite a la Diputación presentar en el primer trimestre del próximo año el documento que regule estas prestaciones. El portavoz de EA añadió que se debe evaluar el coste que supondrá elevar las rentas hasta el SMI para, una vez conocido este dato, incorporar la partida al programa de prestaciones periódicas recogido en el presupuesto.
El PP también fue crítico con el presupuesto destinado a políticas sociales. Otaola señaló que el proyecto diseñado por la Diputación «es incapaz de dar una respuesta definitiva a las necesidades reales de la atención de la tercera edad, así como a las de jóvenes, menores y discapacitados.
Antxustegi subrayó el esfuerzo por dotar de más dinero al departamento de Política Social. «En este terreno el presupuesto nunca es suficiente, pero la partida se ha incrementado un 20%. Un tercio del presupuesto de 2008 se destinará a políticas sociales».
Apoyo de EB
Las duras críticas de socialistas y populares fueron compensadas por el apoyo dado por EB al Gobierno foral. Mikel Izagirre aseguró que el acuerdo alcanzado entre el equipo de gobierno y EB, a través del cual esta formación decidió no presentar ninguna enmienda a la totalidad, ha hecho posible contar ahora con un documento económico «progresista y de calado social».
Izagirre destacó que gracias a EB se potenciará el transporte público con la apertura de nuevas líneas de autobuses a polígonos industriales y la ruta Astigarraga-Hernani-Lasarte-Usurbil. También destacó el mayor esfuerzo que se realizará en la lucha contra el fraude fiscal, que se logrará mediante la contratación de más inspectores.
Otra de las medidas que destacó fue el acuerdo para debatir en las Juntas un recargo del 150% en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles a aplicar a las viviendas vacías, con el fin de fomentar el alquiler de las mismas.
Izagirre señaló que el presupuesto que recibirá luz verde «no es el nuestro, pero hemos abierto un camino y estamos satisfechos con los logros alcanzados».
La portavoz de Aralar, Rebeka Ubera, explicó que su grupo está «dispuesto a negociar». No obstante advirtió que rechazará las cuentas en el próximo pleno si no logra influir en las mismas a través de las 176 enmiendas parciales que ha presentado para mejorar las políticas sociales y de igualdad, las condiciones del sector primario o la lucha contra el fraude fiscal.
Ubera admitió que el proyecto presentado ayer «ha mejorado algo respecto de los anteriores», pero añadió que pueden ser «más progresistas, más sociales y más euskaltzales». La portavoz de Aralar subrayó que «si no conseguimos mejorar las cuentas, votaremos 'no' en el debate final».





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